El cielo a consecuencia
del Uno, se hizo claro.
La tierra a causa del
Uno, se hizo firme.
Los dioses a causa del
Uno, adquirieron poder.
El valle a causa del
Uno, se completó.
Todas las cosas
surgieron a causa del Uno.
Príncipes y reyes a causa del Uno,
se hicieron ejemplo para el mundo.
El todo surgió del Uno.
Si el cielo no fuera claro por El, reventaría.
Si la tierra no fuera firme por El, temblaría.
Si los Dioses no fueran poderosos por El,
se entumecerían.
Si el valle no estuviera completo por El,
se agotaría.
Si las cosas no surgieran de El, no existirían.
Si los reyes y príncipes no fueran sublimes por El,
se estrellarían.
Por eso:
El sabio tiene por raíz lo que es ínfimo.
Lo alto tiene por base lo que es bajo.
Los príncipes y reyes, se nombran a sí mismo
huérfanos, pequeños e indignos,
y así establecen lo ínfimo como su raíz.
¿O acaso no es así?
Porque sin las piezas de un carro, no hay carro.
No desees el brillo del jade,
sino la tosquedad de la piedra.
(Versión
de Richard Wilhelm)