Al ser del Tao, se le
conoce como el origen del mundo de los fenómenos. Este mundo si puede ser
objeto de investigación científica, porque en él se encuentra las cosas que
por su presencia pueden ser denominadas o descritas. Mas el mundo de la realidad
no es diferente al Tao.
Lao
Tse no estaba de acuerdo con la teoría de que el mundo terrenal desciende
de otro mundo superior, porque el mundo del Tao no es una unidad abstracta, sino
que, como ya hemos observado, existen en él diversidades. En el Tao hay imágenes,
cosas y semillas . Estas imágenes desde luego no son visiones de cosas
separadas, sino que potencialmente están en el Tao. Pero todas estas cosas e
imágenes son las que se motivan como semillas de guerra de la realidad de los
fenómenos, que se encuentran en nuestra tierra.
Para
comprender lo que Lao Tse intenta expresar hablando de estas imágenes,
tendríamos que acercarnos a la enseñanza ideológica de Platón. Y aun así
existen diferencias, pues, la enseñanza ideológica de Lao Tse no sigue un
desarrollo dialéctico. No es algo abstracto con lo que él describe sus
pensamientos, sino que es una observación de su profundo interior. Es
decir, no es por una abstracción por la cual llega a sus pensamientos, sino que
una profunda meditación en el mundo de su interior , es la que le muestra esas
imágenes.
Esas
imágenes son incorpóreas , ilimitadas. Son como las fugaces imágenes de
cosas, son como la semilla de la realidad. Así como el grano esta incluido el
árbol impalpable, invisible y a pesar de todo presente como una entelequia,
así están comprendidas en estas "semillas imágenes" las cosas de la
realidad. Se manifiestan intermitentemente y se desarrollan de una forma bien
concreta, ya que estas semillas son bien reales y en ellas están basadas la
solidez de los sucesos; nunca ocurre que de una determinada semilla salga algo
diferente; y aunque esto llegara a ocurrir, no se adhieren al Ser, vuelven a la
nada y dejan las carcasas de los fenómenos que antes había animado, muertos y
vacíos. pero la vida no muere tampoco cuando "los perros de paja" de
los fenómenos sean tirados y maltratados.
Vemos
en esta ideología de Lao tse una evolución de la enseñanza de los brotes, tal
como está comprendida en el Libro de las Transformaciones. Lo que en él se
comprende como brote, cuya inalterable ley de las transformaciones se revela
como una línea sucesiva de sucesos, es para Lao Tse la imagen que conduce como
una invisible, inminente ley del venir al Ser y perecer de las cosas.
Algo
curioso en estos sucesos que ya antes habíamos reseñado, nos lo da él
casualmente, también con referencia al Libro de las Transformaciones,
precisamente cuando dice:
"El
uno genera el Dos. el Dos genera al Tres y el Tres genera todas las cosas."
Así se desarrolla la sucesión de sucesos. Al colocar al Uno como línea
de frontera o cualquier cosa semejante, da a suponer la existencia de lo que no
es uno. Al resaltar lo primero genera lo segundo. Al entrar el dos en el uno se
genera el tres. Este Tres forma de nuevo una unidad más amplia en su forma que
encierra en sí cierta diversidad.
Este
suceso no tiene posible continuación, sin que llegue a una mayoría. Por ello
se dice que el Uno engendra a todas las demás cosas.
Para
comprender esta especulación, bastaría con observar la antigua filosofía del
neoplatonismo. También las especulaciones cristianas sobre la trinidad, cuyo
desarrollo del cuatro generó a Lucifer, tiene similitud con estos pensamientos.
Aún hoy se sigue concibiendo interpretaciones parecidas.
El
movimiento dialéctico (Hegel) que se compone de tesis, síntesis y antítesis,
y en el que síntesis como tesis es el punto de partida para todo lo demás, se
basa en la misma interpretación que nos da Lao Tse.
Estas
dos fuerzas antiguas, de las cuales brotó el mundo visible, son el cielo y la
tierra, el Yang (la fuerza clara) y el Ying (la fuerza oscura), positivo y
negativo, lo temporal y lo ilimitado: en una palabra los opuestos de los cuales
brotan los fenómenos.
El
cielo y la tierra son comparados con un instrumento similar a una flauta que es
soplada. Esta vacía, más cuando es soplada salen de ella tonos. Cuanto más se
sopla, más y más diversos son. Melodías interminables que son cultivadas por
el instrumento que por si mismo es tono: la flauta es la tierra, el soplo es el
cielo; más ¿quien pone el aliento en movimiento? ¿quien es el gran flautista
que hace salir de la flauta mágica el mundo de color? Es el otro, el Tao. El
motivo no es cualquier calidad externa, sino una naturalidad libre que surge
desde su ser más profundo hacia fuera.
Así
toma el Tao un sentido doble en el mundo de los fenómenos . El deja las
semillas de las ideas brotar , convirtiéndolas en cosas dentro del espacio y
del tiempo. El es el gran flautista con la flauta mágica. Es el principio de
todo, la raíz del cielo y la tierra, la madre de todas las cosas.
Mas
si pretendiéramos atraparlo, mirarlo u oírlo, no sería posible. regresa al
no-ser donde es inalcanzable y eterno. Todas las cosas bajo el cielo surgen de
lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al no-ser con lo que nunca
cesa de estar unido.
Este
Tao del no-ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los
fenómenos. La función, el efecto de todo lo que es, se basa en el no-ser.
Por
medio de los vacíos se hace verdadero y se hace útil, como el circulo de
una rueda que por estar vacío es capaz de girar, como las vasijas o las
habitaciones que por la "nada" que hay en ellas son útiles. Así
actúa el Tao en el mundo de los fenómenos, por medio del no-obrar.
Después
de haber seguido la parte en la que el Tao, por mediación de las ideas hace
brotar el mundo de los fenómenos, sólo nos queda echar un vistazo a la teoría
del reconocimiento, así como a la enseñanza de las definiciones tal y como ha
sido expuesta por Lao Tse.
Esta
filosofía china, juega en cada época un papel importante, el problema de la
relación entre "nombre y verdad".
Luego,
más tarde, se extendió cada vez más el nominalismo entre los racionalistas.
Afirmaban que entre los suyos el "NOMBRE" era algo totalmente
arbitrario, incapaz de alcanzar la realidad. Tanto la filosofía del Kungt Tse
como la de Lao Tse, están de acuerdo en que los conceptos, los,
"Nombres", corresponden de alguna manera a la realidad, o que pueden
concordar perfectamente con ella de tal forma que se convierte en los medios de
orden de aquélla. Y así la "rectificación de conceptos". Es Para
Confucio el medio más importante para el orden dentro de la sociedad humana;
las denominaciones empíricas tienen que llegar a estar de acuerdo con las
racionalistas para que la sociedad esté en orden. De modo que el hombre al que
se llama padre en la familia, por ejemplo, tiene que ser denominado de la forma
adecuada, y lo mismo debe ocurrir con el hijo y los demás miembros de la
familia; cumpliendo cada uno su función según las denominaciones entre la
familia en orden. este pensamiento surge del Libro de las Transformaciones"
y por ello tomaban las formas más antiguas los sabios, jefes y profetas para la
organización cultural.
Así
toman por ejemplo reseñas del Libro de las transformaciones de las posibles
situaciones en el mundo, y de esta forma es posible por medio de las normas de
una transformación, llegar a la clase de transformación que proviene de una
determinada situación
En
Lao Tse encontramos también esta conceptuación: Las "imágenes" que
en el Tao son eminentemente presentes pueden ser de alguna manera nombradas,
más estos "nombres" son misteriosos e impronunciables. Los
innombrables así como el tao es impronunciable. Claro que hay nombres que
pueden ser pronunciados, más estos no son los supremos y eternos nombres,
aunque si los nombres pronunciables están bien elegidos pueden acercarse de
alguna forma al Ser, aun que sea sólo como "invitados de la realidad"
y no como los mismos señores. Y de esta manera es posible mantener el orden y
conservar la tradición para percibir la continuidad del hecho humano.
Así
puede ser nombrado el mundo de los seres con el nombre de no-ser y el mundo de
los fenómenos con el nombre de ser. El no-ser está situado en torno al
principio del cielo y la tierra y el Ser, la madre de todos los seres. Por eso
encontrándose en el no-ser se observa el misterio de los seres y encontrándose
en el Ser observa la aparición de las cosas.
Mas
esto no debe llevarnos a pensar que se trata de dos mundos distintos. Las
diferencias recaen en los "nombres" pues el nombre de uno es Ser, y el
nombre de otro es no-ser. Pero aunque los nombres sean distintos se trata de un
sólo hecho: el misterio de entendimiento de cuyas profundidades surgen todos
los prodigios
Si
cogemos nombres pronunciables, tenemos con ellos formas de entendimiento. De los
conceptos por los que se dan nombres a las cosas se obtiene el medio para
atrapar algo y en el pensamiento en lugar de una cosa se pone un nombre; como en
el álgebra, que en lugar de números se utiliza letras, y por éstas son
expresables las formulas a las cuales se someten los números . Mientras los
nombres tengan el corrector en la verdad serán validos; se les puede utilizar
para definir un entendimiento ; claro que cada una de esta definiciones tiene
una respectiva división. Cuando los hombres reconocen lo bello por bello, surge
lo feo.
El conocimiento se
adquiere por medio de comparaciones y definiciones, y por ello está
formado o atado al mundo de los fenómenos, el cual esta formado por
pares de opuestos.
Esto
nos lleva aun más lejos. Como el hombre tiene en los conceptos
instrumentos para el conocimiento de la verdad, de esta manera puede
llegar a manejar estos conceptos independientemente. Puede crear
conceptos que en realidad no siguen un prototipo. Puede llegar a aislar
cosas que están de acuerdo con otras formas de ser, y de esta manera
basar la meta y propósito de su ambición en algo que no es; y así se
convierten los nombres en generadores de afán, con su ayuda se puede no
sólo confirmar lo que se tiene, sino también lo que no se tiene. Aqui
basa Lao Tse el pecado del entendimiento, porque la verdad que es la
visión del Tao esta de alguna forma en relación con el Tao, se
encuentra con un mundo de propósitos que no son reales, que
llegan a ser codiciados, y deben de ser obtenidos por medio de las
acciones humanas. De esta forma surge la codicia por lo ajeno, y así su
dueño no esta dispuesto a darlo sin más, surge la discordia y la
lucha; lo contrario del Tao.
Así
se convierte para Lao Tse el mundo de los fenómenos el mundo del mal,
por medio del afán, el cual va unido a la existencia de nombres. Con
ello los hombres a un laberinto de errores y comienzan a alocarse por el
afán de conseguir cosas.
El
intelecto comienza a trabajar y los conocimientos se multiplican; pero
cuanto más trabaja y más conocimientos se adquieran, tanto más se
aparta el hombre del Tao. Y por eso Lao Tse dice que no se debe cultivar
los conocimientos y el arte, sino la conciencia de la conexión con la
naturaleza.
TEXTOS EXTRAÍDOS DEL
TAO TE KING
VERSIÓN
DE RICHARD WIHELM