VIDENCIA Y CLARIVIDENCIA
Existe una
clara diferencia entre una facultad y otra pese a que hoy día
se yuxtaponen a causa del fragor comercial, veamos pues las
diferencias, la videncia es aquella facultad que permite ver
el futuro, o cuanto menos percibirlo a través de algún tipo
de imágenes, esto sería la auténtica videncia, como es natural
esto no ocurre continuamente, únicamente en determinadas
circunstancias que varían de un vidente a otro, las
condiciones que estimulan la videncia en una persona pueden no
serlo para otra. En cuanto a la clarividencia corresponde a la
facultad que tiene una persona de comprender y discernir
claramente las cosas y sus causas, el clarividente ha
adquirido la comprensión de las leyes de la existencia.
Mientras que el vidente percibe o ve el futuro en mayor o
menor grado, el clarividente conoce el destino de las cosas y
los seres, e incluso las causas que lo originan.
Ambos, vidente
y clarividente por sus facultades pueden ejercer la
adivinación, que no es más ni menos que realizar un “a” =
acción, “divinación” = divina, o sea, realizar una
acción divina, conocer o ver el futuro en la antigüedad era
una acción propia de la divinidad, si un humano era capaz de
ello se decía realizaba una acción divina (adivinación).
Veamos la
videncia, quién es vidente, pues como todo, el hombre nace y
se hace, el vidente tiene que nacer con el Don de la videncia
y después cultivarlo, antiguamente aquellas personas que
nacían dotadas se les entrenaba para que dicha facultad
floreciese correctamente y se pudiese utilizar en determinados
momentos. Hay que pensar que la videncia es una facultad que
está dormida, y que generalmente se despierta de forma
imprevista, si bien en algunas ocasiones el vidente es capaz
de despertarla por cualquier razón, pero no se puede abusar,
en el acto de ver el futuro se trasciende la realidad y se
experimenta la fusión del tiempo y el espacio, es evidente que
la experiencia responde a un estado alterado de conciencia y
que en su continuidad puede originar trastornos psicológicos,
psíquicos y espirituales.
Las técnicas
para desarrollas y cultivar la videncia son múltiples y
diversas, siendo en muchos casos muy personales, pero la
cuestión es saber porque se nace con esa facultad, tres son
las principales causas, la herencia, la fortuita y la
accidental, la primera es algo que se hereda de algún
familiar, al igual que se hereda un color de ojos, o cualquier
otro rasgo físico, la mayoría de videntes los son por razón
hereditaria, la fortuita corresponde a una causa espiritual,
en el momento de concepción y nacimiento se dan unas
condiciones cósmicas especiales y la persona nace con dicha
facultad, y la tercera o accidental como el nombre lo dice
suele ocurrir a causa de un accidente o algo traumático para
el cuerpo y la mente, una situación de crisis capaz de alterar
la conciencia y dejar al descubierto dicha facultad.
Podemos
entender que este “don” tiene tres orígenes diferentes, uno en
el pasado, otro en el presente y otro en el futuro, bien sea
por herencia, por nacimiento o por accidente del destino. Esto
tiene una gran importancia en el desarrollo y aplicación del
“don” por parte del vidente como se puede entrever.
En muchas
ocasiones la percepción del vidente no es través de imágenes
únicamente, sino que éstas vienen acompañadas de
presentimientos y sensaciones, en ocasiones puede que exista
ausencia de imágenes, y por lo general la interferencia y la
distorsión de la visión puede hacer difícil los verdaderos
hechos futuros.
Pasemos ahora a
la clarividencia, como ocurre con los videntes, existen tres
causas, la hereditaria, la fortuita y la formativa, así como
en la videncia existe la posibilidad de entrenar el “don”, en
la clarividencia existe la posibilidad de adquirir parte de
esta facultad por medio del aprendizaje, asimilando el
conocimiento verdadero, cosa que no es fácil, la mayor parte
de la información que tratamos cotidianamente esta
distorsionada o es simplemente mentira a favor de determinados
intereses, pero para ello existen diversas disciplinas, las
sapienciales que tratan del auténtico conocimiento y las
esenciales que tratan de la verdadera naturaleza, entre las
que destaca la meditación natural.
La
clarividencia heredada y la fortuita permiten desde el
nacimiento una comprensión verdadera de la naturaleza y una
defensa ante la inculcación de ideologías y mentalidades fruto
de una época o unos intereses sociales, políticos o
religiosos, el clarividente realmente lo es cuando no está
condicionado por las mentiras comunes del entorno, el
clarividente intuye o cuestiona, se guía por las leyes de la
existencia que el mismo percibe dentro de una lógica simple y
natural, pudiendo así asimilar conocimientos verdaderos que
serán los que servirán de base para actuar con una intuición
certeza.
Una de las
cualidades que manifiesta el clarividente es su gran defensa
ante la mentira o cualquier condicionamiento cultural, social
o ideológico que se apoye en falsedades o engaños, que por
cierto, en esta sociedad no son pocos, si la mente del
clarividente se contaminase con mentiras no podría discernir
las causas y naturaleza de las cosas.
Esta facultad
permite conocer también el sentido de las cosas y la
construcción del destino, y con ello conocer los
acontecimientos a los que tiende el futuro, pero no es
simplemente una deducción apoyada en las leyes fundamentales
de la existencia, es más bien una comprensión de la mente del
clarividente como parte de la mente o conciencia universal,
esa disposición del clarividente le lleva a actuar a favor del
bien y de la creación como principio inicial.
Es evidente que
no todo el mundo que dice ser vidente o clarividente lo es, ni
siquiera en grado mínimo, en realidad es algo excepcional,
pero independiente de los farsantes que no son pocos, existen
personas que sin ser videntes o clarividentes son los
suficientemente sensitivos para acercarse al papel que puede
realizar una persona que tenga estas facultades, pudiendo
ayudar y asesorar a los demás en asuntos que afectan tanto al
presente como al futuro.
Existe una
técnica llamada la proyección del deseo muy utilizada por los
falsos videntes que consiste en proyectar pensamientos con
intencionalidad sobre el presente o futuro con una gran carga
emocional para que se cumplan, y de ésta manera ganarse la
credibilidad, confianza, prestigio de los demás y por supuesto
dinero, éstas proyecciones pueden cumplirse y entran más en el
terreno de las ciencias ocultas, pero queda claro que la
proyección no tiene
nada que ver
con la videncia ni la clarividencia, y que prácticamente es
imposible que una persona que proyecte sea vidente y mucho
menos clarividente, pues ni la videncia ni clarividencia son
impositivas.
Hay que
concluir que la videncia y clarividencia son verdaderos dones
y que quienes los tienen realmente suelen ser de gran ayuda a
los demás, si esto lo hacen de forma profesional es natural
que cobren por ello pero seguro que no se hacen ricos ni hacen
ostentación de su bienes, y sobretodo tienen unos fuertes
principios éticos, ahora bien, hay que pensar que son
facultades que se dan excepcionalmente.
Equipo
esoterismo.net
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8/01/2009