La
verdad sobre los “Visitantes de dormitorio”.
Estimado profesor Velmont: Me dirijo
a Ud. a fin de rogarle me aclare, si le fuera posible, el intrigante enigma
que se ha titulado, y no caprichosamente, “Experiencias de Visitantes de
Dormitorio” (E.V.D.). Se trata de abducciones extraterrestres, pero como
se producen únicamente en el dormitorio, se ha preferido denominarlas
así. Los relatos de los abducidos respecto de estos extraterrestres
concuerdan bastante: figuras pequeñas delgadas, de enormes ojos
negros almendrados, transporte a naves espaciales, exámenes de los
órganos de la reproducción, contactos sexuales, embarazos,
sustracción de los fetos, etc.
Y no se trata de casos aislados,
sino de una cantidad inusitada en todo el mundo, que obviamente no puede
atribuirse a ninguna confabulación de algunos avivados ni tampoco
a alucinaciones.
Hay dos casos puntuales, uno de
un hombre llamado Whitley Strieber, que escribió el libro “Communión,
donde relata que fue abducido por extraterrestres el 26 de diciembre de
1985 y se le sometió a reiterados contactos sexuales con alienígenas,
y otro de una mujer, Kathie Davis, a quien se la habría inseminado
varias veces extrayéndole luego los fetos. ¿Existe acaso
algún plan extraterrestre para crear en la Tierra una especie híbrida,
una mezcla de caracteres humanos y alienígenas, como sostiene el
ufólogo neoyorkino Budd Hopkins, considerado el Zar de las abducciones?
Respuesta
Apreciada Perla: Desde ya te digo
que no existe ningún plan extraterrestre para crear una raza híbrida
en la Tierra. Sucede algo muy distinto. La mayoría de las abducciones
que se realizan en el dormitorio provienen de extraterrestres del planeta
Espiga 4. El motivo fundamental es que su población masculina está
quedando estéril y entonces buscan embarazar a sus mujeres con quienes
tengan un ADN similar. El propósito, por un lado, es mejorar la
especie, y por la otra, perpetuarla.
En Espiga 4 son muy pocos los que
engendran hijos porque el semen de la mayoría de los varones es
débil para engendrar. Nuestros Maestros, a quienes obviamente consultamos
sobre este asunto, nos dijeron que los varones de Espiga 4 han tenido relaciones
sexuales con mujeres terrestres, habiéndose prestado éstas
en algunos casos voluntariamente, y en otras no, por lo que fueron tomadas
por la fuerza, a fin de averiguar si el semen era apto para engendrarlas.
Hay casos en que lo han logrado y los hijos gestados fueron abducidos y
no devueltos.
En cuanto a su aspecto morfológico,
no son parecidos a nosotros, porque son más pálidos, de cutis
cetrino grisáceo, más bien calvos y casi sin nada de vello
en el cuerpo. Además, son muy enjutos, es decir, de pocas carnes.
Sus ojos tienen pupilas gigantescas, en algunos de color gris y en otros
de color negro. Prácticamente no tienen apéndice nasal por
lo que tienen que configurarlo para hacerlo mas atractivo a las mujeres
que abducen y que tienen que inseminar. En los ojos utilizan para camuflarse
algo parecido a nuestros lentes de contacto. Además, se aplican
ciertas pomadas en la piel que la hacen más parecida a la nuestra,
ya que la de ellos es extremadamente pálida y grisácea.
No utilizan la desmaterialización
para conducir a los abducidos a la nave, ya que no tienen este tipo de
aparatos. Todos los extraterrestres con una cierta evolución logran
finalmente descubrir los secretos de la desmaterialización, pero
los espiganos aún no lo han hecho. En cuanto al avance con respecto
al terrestre, ellos estarían algo así como en el siglo XL,
es decir, veinte siglos más adelantados.
Tienen más o menos la misma
cantidad de habitantes que nosotros, 6000 ó 7000 millones pero,
teóricamente, Espiga 4 tendría que tener muchísimo
más. En cuanto al diámetro de este planeta, es de alrededor
de 60.000 km. (la Tierra tiene 40.000 km.).
Ésta es toda la historia
de las llamadas Experiencias de Visitantes de Dormitorio, que en definitiva
no es demasiado sorprendente. En cuanto al relato de Whitley Strieber,
es real. Y también es real el de Kathie Davis (seudónimo
de Debra Tomey). Bienvenida al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont