El truco de
la cuerda india.
Estimado profesor Velmont: Recuerdo
que en mi adolescencia (ahora cuento con 60 años) leí mucho
sobre un truco que realizaban algunos ilusionistas callejeros hindúes,
referido a un muchacho que subía por una cuerda que se sostenía
en el aire y desaparecía al alcanzar el extremo superior. Siempre
me intrigó este truco y si usted se encuentra en condiciones de
decirme la forma cómo lo hacían se lo agradeceré.
¿Una de las posibilidades podría ser algo así como
una especie de hipnosis colectiva, donde el ilusionista le hace ver al
público algo que no existe?
Respuesta:
Apreciado Walter: Muchas veces he
dicho que no existe la hipnosis colectiva, y aquellos ilusionistas que
las incluyen en sus espectáculos utilizan actores que se prestan
voluntariamente, y por lo general por una paga, a la farsa. Con respecto
a la hipnosis individual, debo señalarte que es muy difícil
hipnotizar a alguien, necesitándose mucha preparación previa
y, por supuesto, la colaboración del sujeto. Incluso hay personas
que no pueden ser hipnotizadas. Aclarado esto, paso al truco de la cuerda
india.
La historia es ésta: Hace
algo más de un siglo, el actualmente prestigioso periódico
norteamericano Chicago Tribune comenzaba sus ediciones, y a su director
se le ocurrió, para fomentar las ventas, incluir entre las noticias,
historias falsas que llamaran la atención de sus lectores. Así,
publicó una nota de su supuesto corresponsal en la India sobre un
muchacho que subía por una cuerda que se sostenía en el aire
y desaparecía al alcanzar la punta.
Para hacer más atrapante
el relato, agregaba que un hombre con un sable simulaba perseguir al muchacho
y luego de subir por la cuerda también desaparecía al llegar
arriba. De inmediato caían los miembros descuartizados del
muchacho en una cesta colocada al pie de la cuerda. Posteriormente, reaparecía
el perseguidor y volcaba el contenido de la cesta, que no era otro que
el muchacho supuestamente descuartizado, el cual, además de estar
“vivito y coleando”, no tenía un solo rasguño.
Lo curioso es que esta historia
fraguada se esparció por todo el mundo con fuerza inusitada y se
la dio por cierta, a tal punto que un virrey de la misma India ofreció
una recompensa de 10.000 libras a quien realizara el truco ante el Príncipe
de Gales, a quien quería impresionar durante una visita oficial
que éste realizaba a las colonias.
La tremenda fuerza de la prensa
(con sus consiguientes peligros) lo brinda el hecho de que el truco de
la cuerda india persiste, aun en la actualidad, como un hecho verdadero,
a pesar de que algunos meses después el propio periódico
Chicago Tribune informó a su público que todo no había
pasado de ser un ardid publicitario.
¿Te sorprendería si
te digo que entre las teorías que se difundieron para explicar el
truco hubo alguien que, con toda seriedad, sostuvo que se utilizaban hermanos
gemelos, uno de los cuales era verdaderamente descuartizado? Bienvenido
al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont