El quid del
ejemplo de los roles.
Estimado profesor Velmont: Le agradezco
su envío de Enigmas develados, y si bien muchas respuestas me parecen
lógicas, hay otras que me resulta muy difícil aceptar. Una
de ellas, por ejemplo, es la que se refiere a su comparación de
nuestras relaciones familiares con los roles o personajes de una obra de
teatro o de un film. ¿No es exagerar demasiado las comparaciones?
Respuesta
Apreciado Jim: Las comparaciones
que yo hago son siempre aproximadas, porque es muy difícil encontrar
ejemplos que se ajusten perfectamente cuando se trata de vincular cuestiones
físicas con cuestiones de índole espiritual. No obstante,
ayudan enormemente a comprender muchas cosas. Pero tus especulaciones son
válidas porque en la comparación faltaba mencionar un ingrediente
muy importante, aunque en rigor lo daba por sobreentendido.
El sufrimiento de un hijo que pierde
un padre, por más que en definitiva ambos sean roles, es real. En
una obra de teatro o de un film, en cambio, el actor que interpreta el
rol de un hijo que pierde un padre no sufre sino que finge sufrir. Si a
James Bond, el personaje de ficción creado por Ian Fleming, lo torturan
en una película, eso no significa que el actor que lo interpreta
?Sean Connery, por ejemplo?, también tenga que sufrir la tortura.
Se podría decir ligeramente que la diferencia está en que
el actor que interpreta el rol de un hijo que pierde a un padre sabe que
es un rol, y el hijo que en la vida real pierde a un padre no sabe que
es un rol.
Pero la verdad es que aun sabiendo
la verdad, sufrirá lo mismo. El conocimiento de que somos espíritus
interpretando un rol en el plano físico quizás pueda aliviar
en algo el sufrimiento, pero no el sufrimiento en sí. Y obviamente
ese conocimiento no lo podrá evitar en absoluto si no se trata de
un dolor emocional sino físico. Creo que con estas explicaciones
ha quedado aclarada tu pregunta. Bienvenido al club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont