¿El
hombre llegó a la Luna? II
Estimado profesor Velmont: He leído
su libro “Enigmas develados” y entre las muchas preguntas que tengo para
hacerle quisiera empezar con una, que es la referente a lo sostenido por
usted respecto a que existen fundamentalistas que se oponen a los viajes
espaciales. ¿De dónde sacó tamaña idea? Me
parece que es una generalización que carece de valor si no da nombres.
Andrés C.
Respuesta
Apreciado Andrés: En realidad
tienes razón, y voy a subsanar ahora lo que debí incluir
en esa respuesta. Como creo que para muestra basta un botón, solamente
voy a citarte a uno de los más conspicuos, el presidente de la Coalición
Cristiana y antiguo candidato a la Casa Blanca, Pat Robertson, quien propugnó,
entre otras “cositas”, la muerte por lapidación de todos los aficionados
al fenómeno Ovni.
Este “telepredicador” mantiene una
actitud recelosa sobre todo lo que se vincula con el programa espacial
norteamericano y a la temática extraterrestre. En un discurso, poco
menos que demencial, sostuvo que si los extraterrestres existieran serían
simplemente demonios intentando sustraer a los creyentes del seno de Cristo.
Según Robertson, la amenaza es tan seria que la gente que cree en
alienígenas debería ser ejecutada por lapidación,
como dicta la “palabra de Dios” (?).
Robertson citó a la Biblia,
en apoyo de sus dichos, donde Jehová dice que la Tierra pertenece
al hombre, pero los cielos pertenecen al Señor: “Si se encuentra
entre vosotros, dentro de alguna de las puertas que el Señor os
ha dado, un hombre o una mujer que hayan pecado a la vista de Nuestro Señor,
transgrediendo Su alianza, marchando a servir y adorar a otros dioses,
al sol, a la luna o algún habitante del cielo que no haya sido enviado
por mí, y oís que esto sucede, entonces debéis averiguarlo
con diligencia. Y si resulta cierto que esta abominación ha sido
cometida en Israel, debéis sacar de la ciudad al hombre o la mujer
que haya cometido semejante acto infame, y apedrear hasta la muerte a ese
hombre o esa mujer”.
Luego de citar este párrafo
de la Biblia, Robertson siguió su discurso: “Así es, eso
es lo que Moisés ordenó a los hijos de Israel que hicieran
con quienes adorasen al sol, la luna o los habitantes del cielo, porque
estas cosas, en el mejor de los casos, son objetos sin vida, o, en el caso
de ser inteligentes, son demoníacos. Y, sí, hay habitantes
en el cielo. Hay ángeles y ángeles caídos. No hay
duda sobre esto”
Y concluyó con estas palabras:
“¿Puede un demonio tomar la forma de una criatura de ojos rasgados
y aspecto extraño? Por supuesto que puede, claro que sí.
Claro que puede engañar a la gente. Y puede alejar a cualquiera
del camino del Dios verdadero, o lejos de Jesucristo. De cualquier forma
que suceda, no importa, habréis perdido vuestra salvación.
No importa como os veáis involucrados”.
Creo que no es necesario que te haga
alguna acotación más, porque este discurso, de una paranoia
galopante, lo dice todo. No obstante, te quiero aclarar, por las
dudas, que lo que la Biblia atribuye a Jehová (¿quién
con dos dedos de frente puede pensar que Dios se va a expresar así?),
no eran más que las astutas advertencias de un jefe extraterrestre,
los Ha, que simplemente buscaba proteger su liderazgo sobre los israelitas,
que los utilizaba para sus propios fines haciéndose pasar por Jehová.
¡Los seres humanos siempre hemos sido fácil presa de los alienígenas!
Y fíjate si son astutos (o nosotros ingenuos), que a pesar de todas
las evidencias de que están aquí seguimos negándolos...
Bueno, no todos, afortunadamente. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont