La donación
de órganos.
Estimado profesor Velmont.: Me dirijo
a Ud. para pedirle su opinión sobre un tema que me resulta muy conflictivo:
la donación de órganos. Soy una de las personas que aún
dudan sobre estar a favor o en contra, porque ninguno de los argumentos
que se han dado, en uno u otro sentido, me convencen. El problema me atañe
personalmente y de ahí mi interés en recabar su opinión.
Roque R.
Respuesta
Apreciado Roque: Los cuestionamientos
respecto a la donación de órganos están fundamentalmente
relacionados con la creencia errónea de que somos el cuerpo o de
que éste es algo “sagrado”. El judaísmo, por ejemplo, prohíbe
la donación a un "banco de órganos", donde no hay un receptor
específico e inmediato. Más aún, está también
prohibido donar órganos para la realización de investigaciones
medicas o para su utilización por estudiantes que necesitan desmontarlos
en la facultad de Medicina.
Como decía Teilhard de Chardin,
“no somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres
espirituales teniendo una experiencia humana”. El organismo físico
no es más que un instrumento, un vehículo, un robot, si se
quiere, que nos permite, como espíritus, actuar en el plano físico.
Una vez que ha servido a nuestros fines, desencarnamos y lo desechamos
como lo haríamos con un trasto viejo.
Pero no hay que olvidar que si alguien
va a desencarnar estando aún su organismo físico en buenas
condiciones, éste puede servir para reemplazar las piezas deterioradas
de otro cuyo dueño tiene posibilidades de seguir encarnado. La donación
de órganos, por lo tanto, siempre es un acto de amor.
Muchas veces se habla del postoperatorio,
recordando los sufrimientos del primer trasplantado de corazón por
el Dr. Barnard, pero hay que tener en cuenta que desde esa época
la medicina ha avanzado mucho en materia de disminuir el rechazo de los
órganos injertados. Y no siempre hay problemas después de
la operación, ya que se hacen previamente pruebas para determinar
el grado de rechazo y cómo disminuirlo.
Además, no hay que hablar
solamente de transplantes de corazones, ya que existen otros órganos
del cuerpo que pueden cambiarse y permitir al enfermo recuperarse y vivir
una vida normal.
Hay personas diabéticas que
están incapacitadas para salir de su casa porque la hipoglucemia
inherente a la enfermedad les provoca desmayos súbitos, y esto se
soluciona con un transplante de páncreas.
Tampoco la donación de órganos
interfiere con el karma del paciente, porque después del transplante
la persona tiene la posibilidad de ser útil y revertirlo. Incluso
siendo una persona negativa puede constituir, aunque indirectamente, un
factor para que los seres que lo rodean aprendan a tener tolerancia y paciencia.
En definitiva, en la cuestión
de la donación de órganos hay que fijarse en las cosas positivas,
que son más que las negativas. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont