El tesoro
de la isla Oak.
Estimado profesor Velmont: Navegando
por Internet buscando datos sobre piratas, encontré un tema que
realmente me intrigó. Se lo resumo así: En la isla Oak, una
de las cientos de islas situadas en la bahía Mahone, en las costas
de Nueva Escocia, Canadá, existe un enorme laberinto de túneles
donde se esconde el pozo de un tesoro que aún no se ha conseguido
descubrir, pese a las numerosas excavaciones realizadas desde su descubrimiento
en 1795. Durante más de 200 años, varios grupos de exploradores
han intentando penetrar en el interior del Pozo del Tesoro, pero su construcción
ingeniosa lo ha impedido. ¿Qué hay detrás de este
tesoro del que se habla tanto? Se lo considera uno de los mayores secretos
del mundo, un misterio que ha frustrado todos los intentos de descubrirlo.
Entre las teorías que se han expuesto sobre sus constructores se
habla de los fenicios, los cartagineses, los vikingos, los templarios,
y por supuesto, los piratas. Una extraña piedra encontrada en el
pozo en 1803, dice, en mensaje codificado, “cuarenta pies debajo están
enterradas dos millones de libras”. El Pozo del Tesoro no sólo ha
costado fortunas a los buscadores de tesoros, sino también vidas.
¿Pero existe realmente un tesoro?
Ramiro U.
Respuesta
Apreciado Ramiro: Lamento desilusionarte
porque el único misterio que existe con respecto al Pozo del Tesoro
es el que ha creado el rumor. Ya sabes, el rumor comienza por lo general
con algo anodino y termina en una bola de nieve de consecuencias insospechadas.
Te lo voy a explicar lo más resumidamente posible. Había
una rivalidad tremenda entre dos capitanes ingleses, ambos piratas, uno
de ellos llamado William Brass. Este capitán poseía una cierta
cantidad de joyas que le había robado a la Armada española
(la famosa “Armada Invencible”).
La armada española había
salido de puerto con 19 barcos y una tremenda custodia, pero tres de ellos
tomaron otro derrotero sin ninguna protección para hacer creer
a los piratas o corsarios que asolaban los mares en esa época, que
su carga no era valiosa, pero en realidad éstos eran los barcos
que llevaban las joyas españolas. Los dos capitanes supieron, porque
siempre hay delatores, que en esos tres barcos desprotegidos estaban en
verdad las joyas y los asaltaron en alta mar, quedándose finalmente
Brass con el botín, después de una lucha entre ellos. Aprovechando
que el otro barco había quedado averiado, Brass huyó dirigiéndose
a la isla de Oak (que significa “roble” en inglés), donde enterró
el tesoro. Luego regresó haciendo correr el rumor, para proteger
el escondite, de que había una isla misteriosa donde habitaban animales
monstruosos que atacaban a todos aquellos que osaran pisarla. Finalmente,
el capitán Brass murió y el otro capitán, que se había
quedado con la espina de saber qué es lo que sucedía en esa
isla, hizo un viaje y se produjo un hecho fortuito que hizo huir despavorida
a toda la tripulación. Uno de los botes que se dirigía a
la isla con un contingente de marinos tuvo un percance y unos cuantos de
ellos cayeron al agua infectada de tiburones, que se hicieron un gran festín
y tiñeron el agua de rojo. Este hecho nada misterioso fue tomado,
sin embargo, como una confirmación de que la isla estaba habitada
por animales monstruosos y provocó la veloz huida del capitán
con el resto de la tripulación.
Con respecto a que se trata de una
obra de alta ingeniería, nada más alejado de la verdad. El
pozo no tiene nada de extraño, pues es un pozo común y corriente.
La única diferencia con los otros pozos que se hacen para ocultar
tesoros es su profundidad. El pozo al que tú te refieres se hizo
hasta una profundidad de 15 metros, cuando por lo general no pasan de uno
o dos metros, a lo sumo. El tesoro existe aún y las dificultades
que existen para llegar a él se deben a hechos fortuitos naturales,
porque en el lugar existen corrientes de aguas subterráneas que
dificultan o directamente impiden llegar al lugar donde está el
cofre. Bienvenido al Club. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont