Extinción
de las especies II.
Estimado profesor Velmont: No es
raro que todos los Dinosaurios de diferentes especies se hayan extinguido
por su código genético al mismo tiempo, y otros seres descendientes
del mismo linaje sigan existiendo hasta nuestros días, un ejemplo:
el cocodrilo por decir uno. ¿No será que la extinción
es más bien asociada a cambios generales a escala mundial en los
ecosistemas que en definitiva afectan a las especies, como el caso de la
teoría del posible meteorito que impacto la tierra y que por cierto
hay rastros de él en todo el planeta en una fina capa de polvo de
sustancia cósmica?
Polo M.
Respuesta
Apreciado Polo: A lo largo de las
eras han existido infinidad de especies animales. No es admisible suponer
que para cada especie, en cada lugar, en determinado tiempo, haya habido
un meteorito que las extinguió, como si Dios estuviera con una honda
en sus manos y se los hubiera lanzado de tanto en tanto para extinguirlas.
Los meteoritos, los cambios climáticos, las enfermedades, muertes
por otros depredadores, no extinguen a una especie, sino que sólo
la diezman, es decir, eliminan a algunos individuos, no a todos.
La extinción de las especies
se debe fundamentalmente a su código genético, con la ayuda,
obviamente, de los factores mencionados. Cuando el código genético
marca el fin del ciclo de la especie, las hembras van quedando paulatinamente
estériles hasta que la especie desaparece definitivamente.
Los organismos físicos son
simplemente habitáculos provisorios que deben ser desechados cuando
el fin evolutivo de esa especie está cumplido. Y la forma de llevar
a cabo esto es el código genético.
La raza humana también tiene,
además del código genético individual, un código
genético racial. Obviamente, los espíritus que utilizamos
los organismos físicos actuales los usaremos mientras nos sirvan
para evolucionar, pero llegará un momento, dentro de diez o veinte
millones de años, en que ya no nos sirvan, y entonces los desecharemos
y utilizaremos un organismo más sofisticado. Esto nos fue transmitido
concretamente por nuestros Maestros. Un fuerte abrazo.
Horacio Velmont