Clonación.
Estimado profesor Velmont: Me dirijo
a usted para consultarle sobre la clonación, especialmente desde
el punto de vista ético. Sé que el tema no es fácil,
pero quizás usted tenga la respuesta correcta. No tengo ninguna
objeción a que consigne mi nombre completo. Lo saludo muy atentamente.
Roberto S. Chiaromonte
Respuesta
Apreciado Roberto: La clonación,
en sí, no ofrece reparos éticos, ni humano ni espiritual,
porque siempre que el clon esté apto, recibirá o incorporará
a un espíritu. No existe clon sin alma porque el espíritu
es el que anima al clon. Ambos van indisolublemente unidos: sin espíritu
no hay clon. El comportamiento de un clon dependerá de su crianza
y no de la clonación en sí, de la misma forma como depende
de su crianza cualquier ser humano. En la actualidad, la clonación
es defectuosa porque el clon envejece prematuramente. Esto la torna aberrante
y por lo tanto debe ser terminantemente prohibida hasta que este problema
se solucione. De más está decir que es todo un disparate
prohibir la clonación de células o genes, que pueden servir
para implantar células sanas clonadas en personas enfermas y así
prolongarles la vida. Un abrazo.
Horacio Velmont