Lo que vale
es el mensaje
Estimado Horacio: Me interesaría
presenciar las sesiones telepáticas que realizan ustedes con la
Jerarquía Planetaria y otras entidades espirituales. Soy muy escéptica,
y por eso les pregunto: ¿cómo podría estar segura
que realmente me estoy comunicando con Jesús o con Sócrates
o con Juan Zebedeo?
Respuesta
Apreciada Julia: Te transcribo una
nota que hace poco escribió la hija menor del profesor Jorge Olguín,
director del Grupo Elron, que me parece responde acabadamente a lo que
tú preguntas.
Un escritor
alemán dijo una vez que si Jesús no hubiese existido y sus
mensajes hubieran sido inventados, el resultado final sería
el mismo. O sea, lo que vale es el Mensaje y no el sujeto
en sí (que el Maestro Jesús me disculpe).
Creo,
humildemente, que el atraso espiritual de
la humanidad se alimenta de la indiferencia,
de la envidia y de la susceptibilidad. Los distintos
mensajes de Luz de los diversos maestros espirituales hablan
de Amor, lo contrario de la indiferencia (algunos dicen que lo contrario
del Amor es el odio, pero vamos a razonarlo: si el Amor es Servicio
y la indiferencia es no preocuparse por el sufrimiento
del otro, creo que ésta es lo opuesto
al Amor). Los mensajes hablan también de
la Misericordia, sentimiento opuesto a la envidia. No son antónimos,
pero mientras la primera comparte el sufrimiento del otro mediante
la compasión y trata de ser útil,
la segunda alimenta la codicia al desear lo poco o mucho que
pueda tener ese prójimo.
Por último,
los mensajes hablan de la templanza. Eso es lo antagónico de
la susceptibilidad. Porque la templanza
permite a un médico operar a un paciente sin que
le tiemble el pulso; soporta un insulto sin que el mismo moleste;
ayuda a vencer situaciones adversas sin que la persona se quiebre.
La susceptibilidad, por el contrario,
vive pendiente de los halagos o de los agravios; hace que la persona cambie
de estado de ánimo a cada rato, según sea la
misma tratada; impide ver más allá de las narices,
pues... ¿qué importa lo que le pase al otro? Mientras no
me ofendan a mí...
Los mensajes
de Luz que transmiten las entidades espirituales hablan del Amor,
del Servicio (en las religiones tradicionales
todos los feligreses piden, pero... ¿quién es el que
Da? Los mensajes hablan de la Misericordia, de la Templanza,
de la empatía, de la afinidad, etc.
Nadie ignora
que la mayoría de los “representantes” de las religiones tradicionales
se suben al pedestal de la soberbia
y lo que menos enseñan es el camino
hacia la Luz, ése que transmiten los Maestros a través
de la canalización telepática. Ese camino que
explica que se asciende de nivel sólo con el Servicio... y
para eso no hace falta ningún título (el Maestro Jesús
era carpintero).
Ahora supongamos
que el supuesto médium tiene mucha imaginación y se
“imagina” los mensajes. ¿Recuerdan lo
que dije al comienzo sobre el escritor alemán?
El resultado final sería el mismo...
¿O si una persona le salva la vida a otra,
alguien le exigiría el título de
médico y si no lo tiene le
diría: “hubiera dejado que se muera”?
¿Entienden la ironía? Si yo tengo
hambre y me dan una manzana... ¿No sería
ridículo que preguntara sobre el origen
de la misma en lugar de comerla directamente?
¿Qué, puede estar envenenada? ¿De
verdad alguien puede creer que hablar de la compasión, la piedad
y el compartir es hablar palabras envenenadas? ¿No será que
algún engrama envenenó el espíritu de ese alguien
y lo hace dudar de la misericordia, del brindar, del Servir?
¿O acaso los mensajes alguna vez dictaminaron que alguien se beneficie
del otro, que haga oídos sordos al sufrimiento ajeno, que sonría
ante la injusticia?
Es muy difícil
hablar de nuevos paradigmas, porque los mismos son siempre resistidos.
Si se dice que al estar integrado el ego
no hay cabida a los engramas, porque la mente reactiva se vuelve
estéril, no todos pueden aceptar esto. No se trata
de imponer nada, sino de usar el sentido común.
El ego,
ese yo pequeño que nos hace protagonistas,
y fomenta la división entre los seres humanos, es el
principal lastre que tiene el espíritu para elevarse.
El ego hace que la mente reactiva sea fértil y permita surgir
los engramas. Porque si bien la
mente reactiva original era necesaria para que el hombre prehistórico,
a través de los impulsos reactivos, se defendiera del
ataque de las bestias, en la actualidad esa mente reactiva
se nutre del ego y fomenta todo lo negativo del espíritu.
No habiendo
ego toda persona es clear. Éste es el nuevo paradigma y no todos
lo aceptan, quedándose en el pasado. Por último, ésta
es solo una verdad. La Verdad con mayúsculas
solamente la tiene Dios, pero... no seamos hipócritas.
Hay verdades que cierran y otras que no.
A mí no me cierra lo de las doctrinas, sí lo del Servicio.
Les brindo
mi LUZ:
El Maestro
Johnakan Ur-el (5º Nivel de vibración), que en
su parte encarnada es el Dr. Jorge Olguín, mi padre,
antes trabajó de pintor de casas y de chico sus progenitores fueron
porteros en un edificio de Propiedad horizontal, y no poseo engramas por
eso, ya tengo el ego integrado. Recuerdo mi infancia
con cariño y no acuso a nadie de
mis fracasos, pero sí agradezco
a aquellos que me brindaron apoyo en
mis éxitos.
Hasta aquí
la carta de la hija del profesor Jorge Olguín. Para concluir te
digo que cuando vengas a nuestras reuniones telepáticas podrás
hacer todas las preguntas que desees a la entidad que se presente hasta
que quedes convencida de que la comunicación es auténtica.
Salvando la distancia, es algo similar a cuando buscas en la guía
telefónica a un técnico en computación y te comunicas
con él. Enseguida, al conversar sobre el problema que tienes, sabes
que te estás comunicando con él por el conocimiento que tiene
en la materia. Quizás tú, con tu escepticismo, me digas que
no se puede estar seguro de que sea el mismo técnico que buscas
sino otro que se hace pasar por él. Bueno, aquí está
lo que dice la hija del profesor Olguín: lo que importa es el mensaje,
no quien lo brinda. Si te resuelve el problema, da lo mismo que sea el
técnico don Pedro, el especialista don Luis o incluso el aprendiz
Simón. ¿Se entiende lo que quiero decir?
En los planos
espirituales, especialmente del 5º nivel, se les da poca o ninguna
importancia a la “autoridad” del espíritu que da el mensaje, ya
que en esencia cualquiera puede darlo. Por otra parte, la entidad que se
comunica está asistida siempre, a través de la telepatía,
por otros espíritus que a lo mejor conocen mejor del tema que se
le pregunta, ya que la sabiduría total la tiene solamente el Creador.
Bienvenido al Club. Un abrazo.
Horacio Velmont