NATURALEZA Y MISTERIOS DE LA LUZ EN EL
ESOTERISMO..
Al margen de lo que la ciencia
conoce de la luz y su manifestación dual como onda o
partícula tenemos la consideración esotérica y la visión que
tienen muchas religiones sobre este principio existencial.
En las religiones por lo general
siempre se entiende a la luz como representación de la
esencia de la verdad, de la sabiduría y el conocimiento, la
luz permite conocer, hace visible, y hasta cierto punto es
la matriz que crea la vida, existe la idea esotérica de que
la luz guía la vida, es un vector creador, una referencia
para el desarrollo y evolución de la conciencia sea cual sea
el nivel biológico de que se trate, pues se entiende que
todo proceso vital genera su luz, o sea, existe una firma
luminosa en toda generación de energía, a esto se le llama
la luz interior, y por lo general es índice del grado de
conciencia, de cohesión, de equilibrio y afinidad con el
sentir del universo, la luz interior se proyecta hacía el
exterior cuando el ser en esencia alcanza cierta perfección,
principalmente en un ser que por lo menos no entorpece la
obra creadora de la conciencia universal en la vida, e
incluso puede colaborar en algunos casos ayudando a los
demás. La luz interior puede proyectarse al exterior y
conocerse como aura, halo de luz que rodea el cuerpo y que
algunas personas pueden ver, es cierto que la ciencia
explica ahora este fenómeno del aura como un trastorno
neuropsicológico, pero sin entrar en la discusión de si es o
no un caso de sinestesia, algo si es cierto, el aura se
puede ver a voluntad al situarse en un estado mental
especial, algo que no ocurre con un sinésteta la experiencia
es automática e involuntaria, y otra cosa muy importante es
que el aura se puede fotografiar, es la evidencia material
de la expresión de la luz interior, de una capa de la
radiación electromagnética, de modo que, generamos una
energía propia y su consiguiente luz, en ella reside mucha
información.
La importancia de la luz en la
existencia es mayor de lo que nos imaginamos, el famoso
físico Einstein la coloca como participe en la relación de
la materia y la energía, incluso interpone la magnitud del
tiempo y la consiguiente limitación, pero sin entrar en
mayores complicaciones, la luz es parte del proceso de
transformación de la energía y la materia, y su importancia
reside en la información que contiene, pues es el vehículo
que encapsula toda la información, hasta la más sutil, y es
por ello que nuestra huella luminosa es la que nos define
como seres con conciencia, con luz, en las religiones tanto
antiguas como modernas, animistas, politeístas monoteístas
la luz siempre ha manifestado el principio, la verdad, la
divinidad.
Si la física ve la luz como la
dualidad onda-particula, el esoterismo como
información-energía, por ello uno de los 7 axiomas del
esoterismo es la naturaleza mental del universo, compuesto
por materia y energía, pero sobre todo por información y las
reglas de la permutación infinita, lo interesante es que la
luz llega en su eterno viaje a cualquier punto de universo,
incluso aunque este universo se expanda en algunas de sus
partes a mayor velocidad de la luz, por ello la información
“divina”, visible y custodia de las reglas universales se
salvaguarda en la luz, la cual es a su vez base y estímulo
de la creación y la vida, en origen es resultado de la
agregación y concentración de la materia según las reglas
del correspondiente espacio, no hay duda que es uno de los
principales vectores de información del universo, por lo
menos para la vida tal y como la conocemos.
Si pensamos en la luz como
energía que sustenta la vida y como vehículo que conlleva
información esencial, podremos ser más conscientes de su
importancia a nivel espiritual, a un nivel no material, sólo
de esencia, de estructura, claves y reglas que rigen la
información, pues al igual que la materia se organiza según
unas leyes, de igual manera lo hace la información, incluso
cuando ésta está bajo la conciencia de un ser vivo.
Por ello desde la más remota
antigüedad el esoterismo entendió que los seres cuando
morían físicamente habían dejado una huella psíquica en la
que se mantenía la esencia de dicho ser, y que ésta se
integraba en la matriz del universo dándole un nuevo matiz,
aunque este fuese infinitesimal, cuyo rastro es luminoso.
En antiguas creencias, no sólo
las de algunas tribus indias americanas, sino en todos los
continentes, se creía que al morir el espíritu del ser
viajaba al espacio a unirse con su estrella, a cada ser le
correspondía una estrella, o estaba vinculado con un astro,
por ello muchos pensaban que las estrellas eran las almas o
espíritus de los muertos, evidentemente las diferentes
creencias abordaban esta visión de las almas y las estrellas
de una manera diferente.
Curiosamente en el cristianismo
tenemos el hecho de que la estrella anuncia un nacimiento,
la luz de la estrella sirve de guía a los reyes magos.
Ciertamente las estrellas según algunas creencias están
presentes tanto en la vida como en la muerte de las personas
y son señales en el tránsito de la vida a la muerte y
viceversa. No hay que olvidar que una de las “máximas
esotéricas”, es que todo está relacionado o conectado, y eso
incluye lo de abajo y lo de arriba, la Tierra y el cielo.
Tenemos pues visto lo anterior
la luz material que en el esoterismo guardaría analogía con
su comportamiento como partícula, y la luz espiritual que
respondería a su comportamiento como onda, especialmente en
su registro en el universo, una indica el poder
(materia-energía), la otra el conocimiento
(información-conciencia).
La luz que nosotros vemos sólo
es una parte del espectro electromagnético pudiendo
distinguir los colores según su longitud de onda, el
esoterismo dentro de esa parte del espectro nos habla de la
Luz negra, no confundir con el color negro, ésta luz es
contraria a la vida, representa el caos, el desequilibrio,
el vacío, para la vibración y altera la simetría, es parte
de las fuerzas destructivas del universo. En las antiguas
tradiciones era muy temida para las almas o espíritus que
estaban en el reino de los muertos, pero también en el mundo
de los vivos, si la luz negra toca a un ser vivo eso
significaba sentencia de muerte, generalmente por enfermedad
incurable. Se podría entender la luz negra como la antiluz,
devoradora por lo tanto de la vida, una “radiación” por
darle una categoría en la que no se cumplen la leyes de la
física conocida, algo que va más allá incluso de las reglas
de la física cuántica.
Tenemos la luz astral de la que
ya hablaremos más adelante y los seres de luz, aquellos
seres vivos o espíritus custodios de las verdades esenciales
y principios de conciencia que constituyen el universo.