Sinestesia, un trastorno mental o
un don espiritual
En principio se presenta como un
trastorno mental asociado a la percepción de los sentidos,
se podría decir que es la sensación propia de un sentido que
se percibe a través de otro, por ejemplo; hay personas que
las notas musicales son capaces de percibirlas como colores,
incluso sonidos diversos o las palabras, hay mucha
diversidad de percepción que se podría también considerar
extrasensorial en muchos casos, pues claramente en algunas
personas esto va más allá de lo normal. Pero no hay que
confundir las cosas, hay trastornos como la esquizofrenia en
la que el sujeto escucha voces, y eso casi siempre es un
trastorno mental, traducir una sensación a voces rara vez se
podría considerar una actividad sinestésica, pero todo el
posible, las sensaciones y las emociones se cruzan con gran
complejidad en determinados estados de conciencia y
situaciones de estrés. También hay que considerar que bajo
el efecto de algunas drogas se pueden producir episodios de
sinestesia, hay una pérdida de conciencia, de control de los
sentidos y aumenta la interferencia entre ellos, puede
generar cierto caos en la persona, y como hemos dicho, es
entonces cuando se debe de considerar un trastorno.
Se estima que el 1% de las
personas poseen capacidades sinestésicas, estás son
realmente muy diversas y por lo general se asocian a una
buena memoria, una gran creatividad o alguna otra notable
cualidad intelectual, cierto que no siempre es así, muchas
veces el enredo sensorial puede hacer la vida muy difícil.
Hay quien piensa que es un
déficit en la formación del cerebro, de su mapa neuronal,
como que todas las conexiones no están tan atadas, pero
quien dice que eso de estar tan atadas sea lo mejor, quizá
la sinestesia habla de una mayor flexibilidad, de una
posición evolutiva del cerebro frente a la percepción, claro
que este paso no siempre sale bien y el individuo puede
sufrir serios problemas, pero viéndolo desde una perspectiva
de mayor complejidad puede presentar un paso adelante de
marcado carácter espiritual, especialmente en aquellos que
son capaces de ver los colores de las cosas que les rodean,
y en particular de los seres vivos, en los que el sinésteta
puede ir viendo como varían los tonos y colores según el
estado de ánimo que está proyectando tanto quien observa
como quien es observado, desde la más remota antigüedad se
ha dicho que los místicos y los santos tenían una fuerte
aureola alrededor de la cabeza, su aura era visible, es muy
posible que tuviesen la facultad de hacer entrar a la gente
de su alrededor en un estado mental de paz, de confianza, de
ausencia de temor y confianza que posibilitase la apertura
de una mayor percepción, e incluso la proyección misma de su
estado anímico en ese momento, pero todo apunta a un estado
mental propicio para ver el aura, especialmente de aquella
persona que origina tal percepción, no hay que negar la
incidencia de las emociones en el caso de los casos de
sinestesia, si bien en el caso del aura, sin negar la
importancia de las emociones, ya que están presentes en toda
percepción, en el caso de la visión del aura, la actitud
parece más importante que el momento emocional, salvo que
éste claro, sea muy intenso.
Es muy posible que la visión del
aura no sea un caso de sinestesia, pero puede tener una
causa común, una misma razón que en los casos típicos de
sinestesia, pero con la capacidad de trascender ese
escenario visual y alcanzar una dimensión espiritual. La
visión del aura sería la capacidad de ver más allá de la
materia, de ver la energía circundante, más intensa en los
seres vivos, en especial las personas que es con quienes más
tratamos, no siendo nada raro que lo que más fácilmente se
vea es el halo de la cabeza, pues el cerebro genera mucha
actividad y eso tiene que manifestarse tanto en calor como
en diversos tipos de energías muy sutiles.
Se podría decir que el cerebro
en el caso de la sinestesia se adelanta a los sentidos,
busca un atajo, o la primera herramienta de percepción que
tiene por disposición, oportunidad o cualquier otra razón, y
por ello se mezcla el sentido correspondiente con el
utilizado, se podría decir que la mente busca utilizar más
recursos, más medios para lograr una mayor eficiencia, pero
no siempre se consigue, y en muchas ocasiones puede ser
claramente perjudicial.