Cuanto
mayor es la prosperidad, tanto menos se debe confiar en ella.
El
azar tiene mucho poder sobre nosotros, ya que si vivimos es por el azar.
El
camino más breve para enriquecerse es menospreciar las riquezas.
El
galardón de la buenas obras es haberlas hecho. No hay otro premio digno.
La
lealtad constituye el más sagrado bien del corazón humano.
La
verdadera medida de la riqueza es el no estar demasiado cerca ni demasiado
lejos de la pobreza.
La
virtud está en hacer beneficios que sin duda no van a ser correspondidos.
Largo
es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por
medio de ejemplos.
Lo
que las leyes no prohíben puede prohibirlo la honestidad.
Merece
salir engañado el que al hacer un beneficio cuenta con la recompensa.
Mi
nacimiento no me vincula a un único rincón. El mundo entero es mi patria.
Ningún
árbol es fuerte sin continuos vientos; pues con ellos se fortifican sus
raíces.
Ningún bien se disfruta sin
compañía.
No
hay más calma que la engendrada por la razón.
Nuestro
defecto es aprende más por la escuela que por la vida.
Pequeña
es el alma de aquel a quien cosas terrenas debilitan.
Quien
pretende llegar a un sitio determinado, emprenda un solo camino y déjese
de tantear muchos a un tiempo.
Pues
esto último no es caminar, sino vagar.
Si
estás libre de enemigos porque a nadie hiciste injuria, no faltarán otros
que lo sean por envidia.
Si
la cólera no se contiene nos hará más daño que la injuria que la
provocó.
Si me ofreciesen la sabiduría
con la condición de guardarla para mí sin comunicarla a nadie, no
la querría.
Si
quieres vivir feliz, no te importe que te crean tonto.
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