Dejad
a los muertos la inmortalidad de la gloria, pero a los vivos la del amor.
Déjame
sólo un poco de mí mismo para que pueda llamarme mi todo.
Dijo
Dios al hombre: "Te amo porque te curo; te castigo porque te
amo".
Dios
se avergüenza cuando el próspero se vanagloria de ser especialmente
favorecido por él.
El
benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta de par
en par.
El
bien puede resistir derrotas; el mal, no.
El
canal se complace pensando que los ríos sólo existen para proveerlo de
agua.
El
gorrión siente lástima del pavo real, cargado así con su cola.
El
hombre se adentra en la multitud para ahogar el clamor de su propio
silencio.
El
hombre es peor que una bestia cuando la bestia domina en él.
El
perrillo faldero sospecha que todo el Universo conspira para cogerle el
sitio.
El
que se ocupa demasiado en hacer el bien no tiene tiempo de ser bueno.
El sol no lleva sino su
sencilla túnica de luz. Las nubes se adornan con magnificencia.
Emplear
la fuerza, ¿para que? ¿Puede la fuerza prevalecer sobre la verdad?
Engarza
en oro las alas del pájaro y nunca más volará al cielo.
La
razón puede resistir desastres, el Error no.
La
alabanza me avergüenza porque la deseo en secreto.
La
calumnia muere de cansancio bailando en las puntas de las lenguas. No la
hieras de muerte, pues recobra fuerzas.
La
tierra es insultada y ofrece sus flores como respuesta.
La
vida es la constante sorpresa de ver que existo.
La
vida nos la dan y la merecemos dándola.
Las
estrellas no temen parecer gusanitos de luz.
Leemos
mal en el mundo y luego decimos que nos engaña.
Lo
que tú eres no puedes verlo, lo que ves es tu sombra.
Los
hombres que pueden ver, saben que los hombres están íntimamente unidos
entre sí, que cuando herís a otros sufrís la herida del rechazo.
Mantente
a flote por todos medios; pero si te es imposible, ten bastante valor pata
hundirte sin ruido.
No
es tan fácil dirigir hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo.
No
te entretengas en arrancar flores para guardarlas; sigue caminando y las
flores alegrarán tu camino.
Para
llegar al momento de la realización es preciso atravesar el desierto de
los años estériles
Puesto
que la alegría que enciendes en mí es tan profunda, puesto que has
descendido hasta mí, ¿oh Señor!, dueño de todos los cielos, ¿dónde
estaría tu amor si yo no existiera?
Si
cierras la puerta a todos los errores dejarás fuera la verdad.
Si
lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las
estrellas.
Si
yo perdiera mi fe en ti me moriría. Yo sé, amor mío, que las nubes sólo
duran un momento y que el sol es para todos los días.
Te
das a mi por amor, y es entonces cuando descubres en mí tu perfecta
dulzura.
Todos
comparecen con sus leyes y sus códigos para atarme, pero yo escapo
siempre, pues sólo espero el amor para renunciar a mí mismo entre sus
manos.
Tú
eres el paseante solitario de esta calle desierta. ¿Oh, tú, mi único
amigo, el más amado, las puertas de mi casa están abiertas! No pases de
largo como un sueño.
"¿Donde
vives?", pregunta el Posible al Imposible. Y él responde: "En el
sueño de los impotentes".
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