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HABLANDO DE SALUD Y ENFERMEDAD
HABLANDO DE HOMEOPATÍA

 

 

 

 

¿QUÉ ES LA ENERGÍA VITAL?

Es la energía que todos tenemos por el simple hecho de estar vivos. Es lo que hace que funcione nuestro cuerpo y nuestra mente del modo adecuado. Es lo que nos hace crecer, lo que regula el funcionamiento del cuerpo y pone en marcha los mecanismos necesarios para reparar las alteraciones producidas por las agresiones externas, sean físicas o psíquicas. Es lo que hace que se cicatrice una herida o se cure un resfriado o cualquier indisposición. Cuando la EV se bloquea o se debilita aparece la enfermedad.

¿QUÉ ES LA SALUD Y QUÉ ES LA ENFERMEDAD?

Tanto salud como enfermedad son términos que se refieren al ESTADO DEL SER HUMANO, no a órganos o partes del cuerpo.

ESTAMOS SANOS cuando la EV funciona correctamente:

- a nivel físico con ausencia de „enfermedad“ tal  como la conocemos
- a nivel mental con buen funcionamiento del intelecto y sus funciones, memoria, concentración...
- a nivel emocional libre de pasiones o emociones que nos alteran o hacen sufrir, celos, falta de confianza...
- a nivel espiritual cuando somos capaces de trascender nuestro yo, nuestro egoísmo y somos capaces de vivir en armonía con el entorno, cumpliendo nuestra función en la vida.

En estado de salud las funciones del ser vivo se conjugan de forma ARMONIOSA, si una función se perturba, el conjunto pierde la armonía.

La ENFERMEDAD entonces es la pérdida de armonía o el TRASTORNO DEL ORDEN hasta ahora equilibrado. Es la manifestación a nivel físico o psíquico del mal funcionamiento de la EV. 

Según la herencia que tenga cada uno, según sean las circunstancias de su vida, según sean las condiciones ambientales, la enfermedad que uno padezca será de un tipo o de otro, para cada persona y en cada momento. Pero solo hay UNA enfermedad, el desarreglo de la EV. Lo que normalmente llamamos „enfermedades“ son las diferentes manifestaciones de ese desarreglo. 

Estas manifestaciones son los SÍNTOMAS y aparecen en el cuerpo o en la mente o en ambos. Son una señal que llama nuestra atención y que la medicina alopática trata de eliminar. (Ej. De la luz que se enciende en el salpicadero del coche).

EL SÍNTOMA ES LA EXPRESIÓN VISIBLE DE UN PROCESO INVISIBLE QUE ES LA ENFERMEDAD.

Y además esas „enfermedades“ son precisamente la manera que tiene la EV de regularse. Esto se ve más claro cuando hablamos de enfermedades agudas. O sea que si sufrimos por ejemplo un resfriado, la EV pone en marcha un proceso para autorregularse: sube un poco la temperatura para combatir los virus, genera una mucosidad que envuelve los desechos producidos en el proceso curativo, aparece una tos que empuja hacia fuera de nuestras vías respiratorias la mucosidad, etc. Si la EV es adecuada los procesos necesarios para curarse se llevan a cabo suave y rápidamente, y si no aparecen complicaciones, retrasos en la curación y en los peores casos la muerte.
 

¿CUÁL ES LA CAUSA DE LA ENFERMEDAD?

Si hablamos en general de cual es la causa de las cosas, normalmente hay muchas, están en diferentes planos y TODAS SON CIERTAS Y SE COMPLEMENTAN: Ej. ¿Por qué estoy yo aquí?

- porque he venido en el coche
- porque me han llamado para participar en esta charla
- porque yo quería hablar sobre este tema
- porque soy homeópata

Si hablamos de cual es la causa de la enfermedad, también está en diferentes planos y todas son ciertas, y al mismo tiempo la enfermedad se desarrolla en diferentes planos. Por ej.  Por qué Andrés tiene amigdalitis:

- porque tiene un virus que produce una inflamación en los tejidos
- porque está bajo de defensas
- porque tiene una debilidad hereditaria
- porque ha cogido frío
- porque vive una situación injusta en su trabajo que no se puede „tragar“
 

¿QUÉ HACEMOS CUANDO ESTAMOS ENFERMOS?

Normalmente nos sentimos muy contrariados porque no podemos hacer lo que habíamos previsto, y queremos „no estar enfermos“, nos tomamos lo que haga falta para „no notar“ que estamos enfermos y seguir funcionando. La sociedad en que vivimos nos „exige“ demasiado, y si no es la sociedad, somos nosotros mismos bajo su influjo los que no queremos renunciar a nuestros proyectos, aunque nuestro cuerpo nos esté pidiendo a gritos que paremos, que descansemos. Y como médicos, recetamos lo que haga falta, el fármaco más moderno que más rápidamente suprima los síntomas de la enfermedad.

Y claro, todos estos síntomas han aparecido para curarnos, la fiebre por ej., además de matar los virus y bacterias nos hace sentirnos mal, con ganas de acostarnos, abrigarnos y descansar, que es precisamente lo que el cuerpo necesita para recuperarse, porque la EV tiene que centrarse en la curación, y no podemos desgastarnos con otras actividades. O sea que nuestro cuerpo es muy sabio pero no queremos hacerle caso.

Al final en el caso de la supuesta amigdalitis, como no le hemos dado a la EV la oportunidad de seguir su proceso de recuperación, tenemos que tomarnos un antibiótico, que momentáneamente nos libra del resfriado, pero deja al sistema inmunitario en una situación más comprometida que la que tenía antes. Resulta que en vez de curarnos nos hemos puesto más enfermos, tenemos menos capacidad de respuesta ante las agresiones. Además como no hemos solucionado las causas profundas, el organismo vuelve a poner en marcha el proceso, pues en definitiva era curativo, entonces tenemos que repetir el tratamiento con antibióticos y empiezan las amigdalitis de repetición que cada vez vemos con más frecuencia. Al final estaremos más tiempo enfermos y más graves, y nuestra capacidad natural de autorregularnos disminuida.
 

EL TODO AL SERVICIO DE UNA PARTE EN EL PROCESO HACIA LA CURACIÓN

La amigdalitis es sólo un ejemplo, pero sirve para ver que nuestro cuerpo funciona como un conjunto, el todo se pone al servicio de una parte para ayudarle a reponerse. Y si funcionamos como conjunto, es absurdo tratar cada parte por separado. La única forma real de ayudar será facilitar a la EV su trabajo.

Y si sólo miramosla amigdalitis, tampoco estamos ayudando a curar a la persona en profundidad. Hemos visto que las causas de la enfermedad son más de una y están a diferentes niveles. El actual problema del paciente no proviene de un acontecimiento aislado. Forma parte de una secuencia. Hemos pues de curar a la PERSONA,  al INDIVIDUO ENFERMO, teniendo en cuenta su herencia, su historia familiar y personal, su forma de vida, etc.
 

¿QUÉ ES LA HOMEOPATÍA?

Es un sistema de medicina que trata a la PERSONA ENFERMA, intentando restablecer el equilibrio de su EV. Se basa en el principio de que „LO SIMILAR CURA LO SIMILAR“. En la práctica esto significa que un medicamento capaz de producir ciertos efectos cuando es tomado por un ser humano sano, es capaz de curar cualquier enfermedad que manifieste efectos similares. Ej. Ars.

Considera los síntomas como guías para saber COMO es el desequilibrio de cada enfermo, pero su fin no es eliminarlos, sino restablecer la armonía. Al reequilibrar la EV los síntomas desaparecen. Los médicos homeópatas unicistas (unicista viene de uno, un medicamento para una EV) examinamos al paciente para averiguar cómo es su peculiar manera de enfermar, miramos como se manifiesta su EV y buscamos el medicamento homeopático, de entre los más de 3.000 que han sido experimentados, más similar a la persona, para que le ayude a reponerse. 

Pero hemos dicho que la enfermedad no es un hecho aislado, sino que forma parte de una secuencia. Teniendo en cuenta la herencia, la vida del paciente, la homeopatía no sólo trata los síntomas actuales sino la secuencia entera, impidiendo de este modo el desarrollo de la enfermedad. Los niños bajo tratamiento homeopático se convierten en adultos más sanos al ser a la vez liberados de una nefasta herencia.

En un bebé ya podemos percatarnos de los indicios de una enfermedad futura. El bebé puede sudar tanto por su cabeza cuando duerme, incluso sin que haga calor, que moja la almohada, quizás las fontanelas son lentas en cerrar, puede que sea lento en aprender a caminar o desarrollar los dientes. Parece gordo pero no tiene fuerza. Puede que tenga las amígdalas grandes, que la menstruación llegue demasiado pronto o con demasiada abundancia. Coge resfriados a menudo y a cada resfriado las amígdalas se hacen más grandes. Poco a poco va desarrollando una tos y hay algo de fiebre. Desea leche fría y huevos. La tos empeora y la fiebre vespertina se hace evidente. Al final una Rx muestra Tuberculosis. 

Podemos ver que la TBC no apareció de golpe. Ha evolucionado desde la infancia. Los signos de la enfermedad estaban todos presentes. Indicaban el medicamento homeopático Calcarea carbonica. Si la niña lo hubiese recibido en su infancia no habría desarrollado los problemas posteriores. Pero nunca es demasiado tarde, incluso ahora la homeopatía le devolverá la salud.

Un buen homeópata aprende a percibir la enfermedad como un proceso en constante evolución que comienza en el útero y se va desarrollando, y a menos que sea parado acaba con la muerte. Existen muchos métodos para paliar y sosegar al paciente, pero a menos que sea tratado homeopáticamente, el proceso continúa. El trabajo más importante del homeópata no es aliviar el resfriado o la artritis, sino comprender plena y correctamente la naturaleza individual de cada paciente con el fin de poder acertar en la elección del remedio.
 

LOS MEDICAMENTOS HOMEOPÁTICOS

Proceden de sustancias naturales, preparadas de tal forma que se potencia su propia energía. Esto se consigue por medio de la dilución y la sucusión. De esta forma no tienen efectos secundarios debidos a los efectos tóxicos de las sustancias, y además se desarrolla su energía latente. Así sustancias que en principio son consideradas inertes, como la arena (Silicea), pueden ser utilizadas como medicamentos homeopáticos.

Cuando una persona recibe el medicamento homeopático adecuado (o sea una energía que vibre de forma lo más parecida posible a su propia EV), lo que recibe es un estímulo capaz de poner en marcha, desbloquear, aumentar (sirvan estas palabras para explicarlo) la capacidad que todos tenemos para curarnos, de la misma manera que una herida cicatriza por sí sola cuando la persona está sana.

Por supuesto que ésta es una manera sencilla de explicar una disciplina que exige de sus practicantes, los médicos homeópatas unicistas, una gran preparación y una amplia experiencia para ser efectiva. No es lo mismo dar a todos los que tengan amigdalitis un antitérmico y un antibiótico, a casi todos el mismo, que buscar para cada uno el medicamento adecuado a su persona.

Por eso, cuando un enfermo acude a un homeópata unicista, si recibe el medicamento adecuado, no sólo mejora de la „enfermedad por la cual consultó“, sino que toda la persona mejora, tanto física como psíquicamente. La persona sana no solo no tiene alteraciones físicas, sino que es más feliz, más capaz de sobreponerse a las dificultades, más fuerte física y psíquicamente, en definitiva, tiene mayor calidad de vida.
 
 

Ana Salvador Villalba 

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