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totalmente de la suerte
de aquellos discípulos o seguidores que guiaron en la tierra.
La mediumnidad es un fenómeno
resultante de la hipersensibilidad psíquica que en el presente surge
entre los hombres, en concomitancia con el fin de la Era de la Materia
y el umbral de la Era del Espíritu, etapa en la que los seres humanos
se verán impulsados, como un imperativo determinado por la evolución
del planeta, hacia el estudio y cultivo de los bienes de la Vida Eterna.
Debe tenerse en cuenta que aunque
muchos movimientos filosóficos o espiritualistas no utilicen la
palabra “médium” (para distinguirlos, quizás, del tan cuestionado
espiritismo), sus mediadores no dejan de encuadrarse en la técnica
sideral de la manifestación mediúmnica cuando captan los
mensajes directamente de sus maestros o por vía de la intuición,
como lo hacía hace dos mil años Jesús, por ejemplo,
o más recientemente Ron Hubbard, fundador de Dianética y
Cienciología.
En estas circunstancias se encontraban
también como médium el reverendo G. Vale Owen, protestante,
cuando recibía los mensajes mediúmnicos de su progenitora
en la sacristía de su Iglesia, y Alice A. Bailey, que psicografiaba
en el ambiente iniciático las orientaciones del Maestro Tibetano.
Eran médium, asimismo, la
fundadora de la Sociedad Teosófica Helena P. Blavatsky y también
muchos de sus afiliados, como el obispo anglicano Leadbeater y Geoffrey
Hodson. Los profetas eran médium poderosos (Jonás, Isaías,
Jeremías, Ezequiel y muchos otros). En la esfera católica
eran también efectivos médium Santa Teresita, Antonio de
Padua, Don Bosco y Vicente de Paúl, por citar solamente a algunos.
Más allá, entonces,
de cualquier denominación o interpretación dada a este tipo
de
manifestaciones por las instituciones
filosóficas o espiritualistas (“gracia”, “milagro”,
“don profético”, etc.), todas
son, en esencia, fenómenos mediúmnicos.
En el libro de Alice A. Bailey Tratado
de los Siete Rayos, editado en 1936, en la pág.
154 se lee:
“Con el
tiempo se establecerá comunicación, por medio de la radio,
con aquellos que han pasado al más allá, y esto se convertirá
en una verdadera ciencia”.
Y en la pág. 155 se dice:
“En
las próximas décadas la ciencia penetrará más
hondamente en el reino de lo intangible y trabajará con médium
y aparatos hasta ahora desconocidos. Se descubrirán los medios que
facilitarán el contacto con los que actúan fuera del cuerpo
físico, y un grupo de médium operará como intermediario
para un número de científicos que están en el más
allá y aquellos que aún tienen cuerpo físico”.
Este tiempo
profetizado es ahora.
EL AUTOR
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