La mediumnidad es la comunicación
entre seres humanos y entidades que no pertenecen al plano de existencia
físico donde nos desenvolvemos.
Existen muchas referencias históricas
a este tipo de comunicaciones entre hombres y entidades de
los planos espirituales. Todas las grandes religiones milenarias
conservan, y así podemos constatarlo en los libros que nos han legado,
referencias concretas a este hecho.
La Biblia, el libro sagrado
de la religión judeo-cristiana, relata un episodio ocurrido más
de mil años antes del nacimiento de Jesús.
En ese entonces, el rey Saúl
hace echar de las tierras de Israel a todos los adivinos y nigromantes
porque la Ley de Moisés prohibía formalmente la evocación
de los muertos. Y sin embargo, el propio Saúl, atemorizado
por el poder que estaban desplegando los filisteos,
se apresuró a buscar un vidente clandestino, pues quería
pedir consejo al profeta Samuel, que acababa de fallecer.
Logró encontrar a una vidente,
la maga de Endor, dirigiéndose prestamente a la casa de esa mujer.
Llevaba vestiduras viejas para no ser reconocido y entró en
la vivienda de la vidente, lográndose la comunicación mediúmnica.
Fue allí cuando Samuel dijo a Saúl:
—¿Por qué me perturbas
evocándome?
En los relatos mitológicos,
Ulises consultaba al adivino Tiresias (10º canto de la Odisea)
y Atossa convocaba al rey Darío (Los Persas, de Esquilo). También
se lee en los poemas de Gilgamesh, el héroe asirio, cuando éste
se comunica con su amigo Endiku, que había fallecido tiempo atrás.
Es para destacar que en todas las
épocas siempre hubo cristianos pidiendo favores a sus santos,
con el convencimiento de que éstos podían escucharlos y atender
sus requerimientos. Esto último con el beneplácito
de la propia Iglesia Católica que, sin embargo, prohibió
más tarde los intentos de comunicación con los espíritus
—lo que demuestra que lo consideraba posible— porque decidieron
asumir la proscripción de las antiguas legislaciones
hebreas.
En el Nuevo Testamento se habla
de que Dios concede dones espirituales diversos.
Entre ellos figura el Don de discernimiento
de espíritus (1 Cor, 12, 10), pero las autoridades eclesiásticas
decidieron en su momento que ese don de comunicación
del que hablaba San Pablo no le había sido concedido a todo el mundo
y acordaron preservar a los feligreses de los posibles contactos con espíritus
malignos.
Lo real, de todas maneras, es que
la creencia de que es posible comunicarse con las entidades que habitan
el mundo espiritual, es algo admitido desde hace milenios por todas las
religiones. Lamentablemente, en Occidente, a causa de la prohibición
religiosa y el miedo de ser quemados en la hoguera, la inmensa mayoría
de los feligreses se abstuvo de intentar ningún tipo de comunicación
con los espíritus…
En este tema existe la avidez de
la comunicación mediúmnica por la consulta con seres
queridos que han desaparecido del plano físico o por averiguar temas
futuros mediante la precognición espiritual.
Dejan de lado lo más importante:
los mensajes de los Maestros de Luz, que pueden guiar el camino evolutivo
del hombre.
Es por eso que la segunda parte
de este ratado consta de iálogos con distintas entidades
espirituales de Luz que, a través de contactos mediúmnicos,
dan diversos mensajes para la orientación de las personas que deseen
acceder al camino hacia la Esencia Divina.
Lo importante es tomar conciencia
que somos espíritus en evolución y que la única manera
de elevarnos es dando Amor.