Pero es necesario que cada uno se
sincere consigo mismo, que cada uno reconozca sus falencias y que se ponga
como meta suplir las mismas con la intención de ser mejor cada vez.
Acá no se trata de vencer
el mal, sino de transmutarlo en servicio hacia los demás.
Tampoco se crean infalibles. Recién
cuando todos estemos en comunión con el Altísimo, seremos
infalibles. Pensad que mientras tanto, aun llegando a un nivel de Maestría,
tenemos falencias, porque somos seres creados por el Increado, que
es el único infalible.
Ahora les voy a transmitir armonía
a su espíritu. Por favor, cierren los ojos.
Imaginen una esfera incandescente,
derramando luz blanco azulada sobre vuestras cabezas. Es la Luz del Altísimo,
que se derrama sobre todo su cuerpo, cubriendo sus partes externas e internas,
todos vuestros órganos. Imaginen ahora una luz dorada, la
Luz del Cristo, que los llena de gozo y los sumerge en éxtasis.
Mentalicen ahora la luz violeta, que es la Luz que les envía el
Maestro Johnakan para transmutar lo negativo que pudiera quedar de remanente.
Los tres rayos, trabajando en combinación, van a conectar su campo
de conciencia con su Yo superior, logrando una total armonía. Respiren
hondo, buscando la conexión con vuestro Yo superior, que es donde
está la verdadera sabiduría.
Todos tenemos una meta. Esa meta
es la integración con el Absoluto. Desde siempre el Absoluto está
dentro nuestro, pero como muy pocas veces nos asomamos a nuestro interior,
no lo sabemos reconocer.
Los saludo con todo mi amor y con
la esperanza de que hayan asimilado el mensaje.
Interlocutor: Muchas gracias,
Maestro, por sus palabras... ¿Quién se va a comunicar ahora?
Johnakan: Quisiera, ante todo, saludar
a mis hermanos de Luz. Para aquellos que no me conocen les explico que
soy Johnakan Ur-el, estoy en el 5º nivel de vibración espiritual
y en una vida anterior fui Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma
gemela del Maestro Jesús.
Quiero aclarar que el amor es sobre
todo sacrificio, que el ser encarnado lamentablemente aprende mediante
el sufrimiento. Que la mayoría arrastra karmas, pero que no tomen
esos karmas como una carga, sino como una bonificación, porque son
lecciones a aprender que quedaron pendientes de vidas pasadas. No piensen
que el camino será fácil.
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