EL CIELO
RESPONDE
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SESIÓN (GRUPAL) DEL 5/7/97
Médium:
Jorge R. Olguín
Interlocutores:
Horacio Velmont y otros presentes en la sesión.
Entidades
que se presentaron a dialogar: Kether, Anciano de los días; Johnakan
Ur-el, Juan Zebedeo.
Interlocutor: ¿Quién
se va a presentar primero?
Anciano de los días: Me encuentro
con mucho gozo en este sitio. Percibo un lugar donde hay armonía,
donde hay Luz y sé que muchas de las personas que están aquí
se encuentran en un plano elevado de vibración.
Sé que están en la
búsqueda espiritual y no deben claudicar aunque traten de perturbarlos.
Les comunico que en estos encuentros
a nivel telepático existe un patrón. Siempre que hay una
reunión grupal donde se tocan temas relacionados con el mundo espiritual,
las personas involucradas en la búsqueda evolucionan un escalón,
pequeño o grande. Depende de cada uno.
Interlocutor: ¿Cuál
es su nombre?
Anciano de los días: En mi
planeta me conocen como “El anciano de las rotaciones”, aunque mi nombre
es Kether.
Interlocutor: ¿Por qué
le llaman así?
Anciano de los días: Porque
desde que comencé a guiar a mi gente siempre los orienté
a valorar cada rotación planetaria. En mi planeta se le llama rotación
a lo que ustedes, en La Tierra, llaman día.
Por la noche, vamos a dormir con
el pensamiento elevado en el amor a nuestros semejantes y por la mañana,
al despertarnos, vemos con gozo la salida de nuestra estrella. Cada nueva
rotación convoca a una ceremonia de amor. Mi gente aprendió
a dar gracias al Creador por cada rotación más de vida física.
Por eso me llaman “El anciano de las rotaciones”, aunque en su planeta
sería “El anciano de los días”.
Interlocutor: ¿Cómo
se llama su planeta?
Anciano de los días: Se llama
Aní.
Interlocutor: ¿Cuál
es su forma de vida?
Anciano de los días: Nosotros
avanzamos respetando la forma de pensar del otro, aunque no la compartamos.
Damos preponderancia a la filosofía.
No siempre ha sido así, pues
hemos tenido muchos conflictos a lo largo de los eones. Conflictos que
hemos superado, aunque para ello tuvimos que vencer primero nuestra avidez
de poder.
Fuimos creciendo en nuestro interior
y dejamos de estar condicionados por el entorno. Dimos prioridad
al altruismo.
Interlocutor: ¿Dejaron
de lado la parte tecnológica?
Anciano de los días: No.
El avance en lo científico fue paralelo a lo espiritual. Hoy tenemos
la tecnología necesaria para dominar la materia, pero ponemos todo
nuestro afán en lo relacionado con lo espiritual.
Demostrar nuestro poder tecnológico
sería caer víctima de nuestro propio ego.
En nuestro mundo, el planeta Aní,
tenemos actualmente una armonía total, pero costó mucho lograrla.
Hace muchos siglos, cuando encarné en Aní por primera vez,
había disparidad de criterios por distintas políticas a aplicar
y el planeta estaba al borde de una guerra interna. Logré, con el
tiempo, alcanzar el gobierno de mi mundo y fui nombrado Anciano. Este nombramiento
es un título honorífico y no tiene nada que ver con la edad
de la persona.
No pude evitar las guerras pero,
al cabo de muchas rotaciones, logré una tregua entre los dos bandos
en pugna y luego la firma de la paz.
Tiempo más tarde, al desencarnar,
tuve el honor de ser designado Logos planetario de Aní.
En el planeta, la paz no duró
eternamente, pues siglos más tarde se produjo un cisma religioso
de primera magnitud. En los niveles espirituales de Luz observamos con
asombro y sufrimiento, las rebeliones que comenzaron a producirse en Aní.
Fueron a escala planetaria y las revueltas provocaron miles de muertes.
Después de arduas deliberaciones
en nuestro nivel espiritual y, por expreso pedido mío, se decide
que yo vuelva a encarnar para tratar de frenar ese nuevo conflicto.
Era la primera vez que un Logos
planetario volvía al plano físico. Esto puede parecer una
tarea sencilla, pero recuerden que la persona nace sin la memoria de reencarnaciones
anteriores. Podía transformarme en un simple campesino o en un hombre
de familia como tantos, sin involucrarme en nada. Eso, en el mejor de los
casos. Sé de espíritus de Luz que, al encarnar, fueron presa
de apetitos materiales.
Por suerte en mi caso no fue así.
Fui creciendo en un hogar humilde, incrementando el conocimiento a través
de distintos tratados antiguos. El cisma religioso continuaba. Al terminar
los estudios básicos, organicé grupos que pedían por
la paz general, pero las revueltas no disminuían. Investigué
durante varias rotaciones planetarias sobre las distintas religiones de
Aní. Conversé con los grandes maestros de la época.
Eran obstinados y su necedad los hacía apoyarse en lo que ya conocían.
Eran cerrados a nuevos paradigmas. Hacían caso omiso de nuevas orientaciones,
pero lentamente fui imponiendo mi criterio, logrando que den importancia
a la espiritualidad y no a la religiosidad . Trataba de divulgar
mi palabra para que todos recuperen el sentido común.
Finalmente se fueron dejando de
lado los dogmas, se unificaron las ideas y se logró al fin la tan
ansiada paz.
Me nombraron Anciano y prediqué
el Amor a todos los habitantes de Aní, encaminando la unión
definitiva del planeta.
Actualmente Aní es un mundo
de Amor, donde todos cooperan entre sí. Lo técnico
se combina con lo filosófico. El conocimiento se complementa con
la sabiduría. La voluntad se apuntala con la perseverancia.
Finalmente les enseñé
a dar gracias al Absoluto por cada rotación, porque un instante
más de vida es un instante más de Servicio.
Interlocutor: Por lo que
me cuenta, Aní alcanzó la meta espiritual.
Anciano de los días:
No, pero seguimos evolucionando. Aún no estamos preparados para
formar lo que se llama la “mente planetaria”.
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Es muy difícil lograr en una sociedad estructurada que el espiritualismo
místico triunfe sobre un dogma religioso. Sabemos que toda doctrina
condiciona la manera de pensar.
Interlocutor: ¿Qué
es la mente planetaria?
Anciano de los días: Es la
fusión de todos los pensamientos, sin que el ser encarnado pierda
su individualidad. Cada persona está al tanto de las carencias del
otro. Cada habitante del planeta puede saber quién precisa una ayuda
solidaria y así brindarla.
Esto no significa perder la privacidad
mental, pues cada uno podría “cerrar su mente” cuando tuviera algo
personal que no quisiese compartir: el tener secretos forma parte del libre
albedrío.
Conocemos otro planeta que dista
25 años luz de nosotros, casi 60 años luz de ustedes,
que logró la tan ansiada mente planetaria.
Interlocutor: ¿Usted está
encarnado en este momento?
Anciano de los días: Así
es.
Interlocutor: ¿O sea que
ésta es una transmisión telepática desde su planeta?
Anciano de los días: Sí.
Mi tethán se comunica con el thetán de este receptáculo.
Interlocutor: ¿A qué
distancia de la Tierra está Aní, su mundo?
Anciano de los días: Aní
es el cuarto planeta de la estrella 47 Ursae Majoris y se encuentra
a 35 años luz de aquí.
Interlocutor: He comprendido...
Le paso la palabra a uno de los presentes que quiere hacerle una pregunta.
Anciano de los días: De acuerdo.
Bautista B. : ¿Ustedes conocen
bien el planeta Tierra?
Anciano de los días: Sí,
hermano, lo conocemos. Conocemos sus costumbres.
Bautista B.: ¿Y qué
concepto tienen de nosotros?
Anciano de los días: ¡Tienen
tanto para dar! Y se encierran cada vez más en su ego. No comparten
nada de lo que tienen y, por el contrario, tienen avidez por guardar todas
las cosas materiales, como si se las fuesen a llevar al otro plano.
Bautista B.: Creo que aún
no hemos evolucionado totalmente como para llegar a una perfección,
pero estoy convencido de que dentro de los próximos cincuenta años
entraremos a evolucionar en lo espiritual, así como ahora estamos
evolucionando con la técnica. Avanzamos mucho con la ingeniería
genética y con la electrónica.
Anciano de los días: Hermano,
el crecer espiritualmente depende exclusivamente de ustedes. No es la primera
vez que se les transmite la palabra. Una vez, hace dos mil de vuestros
años, ya les fue mostrado el camino. Lo único que hicieron
es fundar religiones para su propio beneficio.
¿Sabían que la mayoría
de los maestros espirituales que han encarnado en misión han transmitido
palabras de amor y no fueron entendidos?
El actual Logos Solar de vuestro
sistema, el Maestro Jesús ha transmitido el mensaje de una
manera tan sublime... Sin embargo, lo único que ha logrado es que
sólo unos pocos lo entiendan. Porque la mayoría de los habitantes
de este planeta han utilizado el mensaje en forma tergiversada, para someter
a las masas y forzar su dependencia.
Se les ha dicho que cada ser encarnado
es responsable de su propio destino, de acuerdo a la actitud que tomen
con sus semejantes. Se les ha explicado que la mezquindad los condenaría
a retrasar el camino hacia la Luz y que solo el altruismo los llevaría
a la meta.
En este presente, aquellos que creen
en un Creador, solo buscan comunicarse con El mediante oraciones
para pedirle favores. ¡Es el concepto lo que se ha tergiversado!
En lugar de tomar conciencia de
que el sufrimiento es el pilar de la elevación espiritual, ustedes
lo toman como un castigo divino.
El Absoluto no castiga.
Ustedes cambian de vibración espiritual de acuerdo a vuestros actos:
La mezquindad es un lastre para el espíritu. El mismo solo puede
elevarse mediante el altruismo.
La ignorancia del ser encarnado
hace que éste tome decisiones equivocadas. Hay mucha inconsciencia
en vuestra raza.
Interlocutor: ¿No hay
mucha crueldad, también?
Anciano de los días: Sí,
lamentablemente existe esa emoción negativa, pues lastiman a sus
semejantes. Pero también se hieren a sí mismos... Eso es
inconsciencia. ¿Qué hacéis hoy por vuestro planeta?
¿Quién piensa en el futuro? ¿Por qué no crean
leyes para controlar la natalidad en regiones donde los recién nacidos
no sobreviven a la falta de alimentos?
Bautista B.: ¿Qué
población tiene el planeta de ustedes, Aní?
Anciano de los días: Somos
pocos comparados con la población terrestre. Aproximadamente dos
millones de seres.
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42 Las religiones tradicionales
anteponen sus dogmas a la verdadera enseñanza espiritual, logrando
que los feligreses crean que la Gracia de Dios los va a redimir, tanto
a egoístas como a altruistas y tergiversando de esa manera el objetivo
principal de la elevación espiritual: el Servicio.
Bautista B.: No puedo entender
cómo no se multiplican como especie.
Anciano de los días: Hermano,
yo tampoco puedo entender por qué ustedes se multiplican indiscriminadamente
como especie.
Bautista B.: Entiendo la sutileza...
¿Ustedes tienen cárceles?
Anciano de los días: La cárcel
existe, pero en el espíritu de cada ser que comete un error.
Bautista B.: ¿Y cómo
se traduce eso a nuestro conocimiento?
Anciano de los días: Después
de que un integrante de nuestro pueblo cometió una acción
errónea, tanto verbal como física hacia un semejante, se
encierra en un genuino arrepentimiento. Se vuelca dentro de sí mismo
y recién se contacta con los demás cuando su ego quedó
integrado y ya no es un lastre para él.
Bautista B.: Perdone que insista,
¿pero cuál sería el sufrimiento?
Anciano de los días: El sufrimiento
se produce cuando el sujeto toma conciencia de lo que hizo y, al ver su
error, gime por el hermano agredido. Se cuestiona muchas cosas, aunque
no siempre la solución llega pronto. A veces se tardan rotaciones
enteras en darse cuenta de que solo vale el amor y no la agresión.
Hay conflictos espirituales que
no se llegan a superar con un tratamiento. La propia sabiduría interior
tiene que equilibrar el interior de ese ser. Entonces, esa cárcel
interna sería como laboratorio de pruebas. El ego mandaría
dosis de soberbia e incomprensión, y la Conciencia Divina que todos
llevamos dentro nuestro enviaría rayos de Amor. El secreto está
en que no hay que destruir al ego, sino integrarlo.
Bautista B.: ¿Qué
religión practican?
Anciano de los días:
Desde que se solucionó lo del cisma religioso, sólo practicamos
amar al Absoluto y, por ende, amar a nuestros semejantes.
Bautista B.: Usted recién
habló del Maestro Jesús. ¿Lo conocen en su mundo?
Anciano de los días: Hablé
del Maestro Jesús porque en vuestro sistema es el Logos Solar. Yo
tengo altamente desarrollada la facultad mediúmnica y me comunico
periódicamente con mi hermano de Luz. Ya tenía contacto con
el Maestro cuando yo estaba desencarnado y era el Logos planetario de Aní.
Interlocutor: ¿De qué
forma se comunican?
Anciano de los días: A nivel
telepático. No hay un lenguaje, solo ideas.
Bautista B.: ¿Cuántos
años viven en su planeta?
Anciano de los días: Prácticamente
120 rotaciones planetarias, que son cerca de 240 años terrestres.
Interlocutor: ¿Es decir
que viven más de dos siglos terrestres?
Anciano de los días: Así
es.
Bautista B.: ¿Y usted
qué edad tiene, Maestro?
Anciano de los días: Cerca
de 80 rotaciones.
Bautista B.: Disculpe mi
atrevimiento, ¿pero por qué le dicen Anciano si según
vuestra longevidad como raza usted no es tan viejo?
Anciano de los días: Esto
ya lo había aclarado. No es un adjetivo calificativo, sino un título
honorífico.
Interlocutor: Para establecer
una comparación, ¿cuántos años están
adelantados tecnológicamente con respecto a nosotros y qué
ventaja nos llevan, para decirlo de alguna manera, en la parte espiritual?
Anciano de los días: Científicamente
hemos realizado muchos descubrimientos, pero son tecnologías distintas.
No me atrevería a hablar de adelanto de un mundo sobre el otro.
Y con respecto a la parte espiritual no puedo decir que existe una ventaja
de una civilización sobre la otra, pues cada civilización
cumple una etapa y ustedes todavía tienen que aprender a no estar
condicionados.
Bautista B.: Usted habló
de tecnologías distintas y mi pregunta es: ¿En qué
temas están más adelantados?
Anciano de los días: Por
ejemplo, en teletransportación interplanetaria e interestelar. Desarrollamos
un aparato que transporta un cuerpo físico de un punto a otro del
espacio en fracciones de segundo. El único requisito es tener
una terminal en cada base. También tenemos naves para visitar otros
mundos.
Interlocutor: ¿Es decir
que tienen naves espaciales?
Anciano de los días: Así
es.
Interlocutor: ¿Y moralmente,
cuál sería el adelanto?
Anciano de los días: El avance
moral depende de cada raza. Resulta curioso notar la avidez de ustedes
por saber cuál es el adelanto de otras razas para, de esa manera,
compararse. Si mi respuesta fuera que estamos 100 años avanzados
con respecto a ustedes en la parte moral, estaría juzgando su conducta
y esa no es nuestra postura. No se avanza espiritualmente con el conocimiento.
Sí, con la sabiduría.
Todas las razas tienen el sendero
abierto hacia los caminos de Luz y depende de los habitantes de cada planeta
el que tomen conciencia de lo que es verdaderamente
importante. Son muchos los que valoran
lo material y a veces no tienen la culpa de tener esa forma de pensar.
Porque ellos mismos son valorados por los bienes que poseen. Vuestra sociedad
le da más importancia a las posesiones que a la sabiduría.
Sólo unos pocos toman conciencia
de cual es el verdadero valor del ser encarnado en el plano físico.
Bautista B.: ¿Qué
superficie tiene el planeta de ustedes?
Anciano de los días: Es un
poquito más pequeño que la Tierra.
Bautista B.: Voy a insistir sobre
un tema. ¿Por qué son tan pocos habitantes? Lo pregunto
porque me parece que 200 millones es poca cantidad...
Anciano de los días: Simplemente
porque controlamos la población.
Bautista B.: ¿Por qué
motivo controlan la natalidad?
Anciano de los días: No la
controlamos por egoísmo, sino por todo lo contrario. Sabemos que
nuestro mundo es limitado, tanto en espacio como en alimentos. No queremos
que nuestros descendientes pasen hambre o tengan nuevas luchas entre ellos
para conquistar territorios.
Si me perdonan un juego de palabras:
No entiendo cómo no lo entienden. Y pido perdón si parezco
ofensivo.
Amamos nuestro mundo. Utilizamos
en forma plena la agricultura. Hay mucha superficie cubierta por las aguas.
Mares, ríos, lagos. La superficie continental posee cadenas montañosas
bastante elevadas. Hay montañas de una altura de 26 mil metros terrestres.
La planicie es cultivada con diversos
sembradíos. No tenemos grandes ciudades, solo pequeños poblados
repartidos por todo el planeta. Y se vive en total armonía.
Bautista B.: Obviamente existen
mujeres...
Anciano de los días: Sí,
existen mujeres, existe el sexo y la procreación.
Bautista B.: ¿Cuál
es el período de gestación?
Anciano de los días: Dura
aproximadamente tres cuartas partes de una circunvalación planetaria.
Bautista B.: ¿Hay alguna
razón especial por la que sean tan pocos habitantes en su planeta?
Anciano de los días: Se tiene
un control. No buscamos la causa.
Bautista B.: ¿Quién
tiene ese control?
Anciano de los días: Cada uno de nosotros. Por favor, quiero
aclarar que no existe ningún poder central que tome decisiones por nosotros.
Esto lo ratifico porque creo vislumbrar
la intención de la pregunta. Como norma, cada familia tiene dos hijos,
aunque hay algunas que llegan a tener tres. No hay prohibiciones de ningún tipo,
solo el sentido común...
Interlocutor: Obviamente, para
mantener el equilibrio poblacional, deben tener la misma cantidad de muertes
que de nacimientos.
Anciano de los días: Así
es en general.
Jorge B.: ¿Pero no
hay una razón en particular por la que en su planeta sean tan pocos?
Anciano de los días: Me desconcierta
que le den tanta importancia al tema. No, no hay una razón en particular.
Somos los que somos y disfrutamos cooperando los unos con los otros. También
intercambiamos cultura con otros mundos, brindando nuestro conocimiento.
Es infinita la diversidad de mundos
y sus características. Hay un planeta saturado de volcanes, cuya
atmósfera está compuesta por ácidos sulfurosos.
Sus habitantes se adaptaron perfectamente en ese hábitat y les sería
completamente hostil el clima terrestre.
Hay otro planeta que está
a 200 años luz del centro de la galaxia, donde existe un gran agujero
negro . Ese planeta tiene alrededor de 5.000 millones de seres.
Es un mundo enteramente tecnocrático. Para decirlo en términos
de ustedes, “se vive para el trabajo”. Un mundo donde prácticamente
se trabaja sin parar, como sus insectos hormigas.
Y hay otro planeta que está
casi desierto, es un mundo donde hay nada más que 500 habitantes.
En dicho mundo, cada uno de sus habitantes tiene kilómetros y kilómetros
de terreno sólo para él. Respetan su privacidad en
forma estricta y evitan contactarse personalmente.
Interlocutor: ¿Y cómo
se comunican?
Anciano de los días: Se comunican
entre ellos mediante visores. Prácticamente son seres que viven
más de dos mil de lo que ustedes llaman “años”.
Sin embargo, no se multiplican y
prácticamente el trato entre ellos es nulo. Son seres que tienen
escaso trato entre ellos y altísima soledad. Y no es que se encierren
porque mediten o porque sean elevados espiritualmente, sino porque prácticamente
se tienen miedo.
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Un año, dos meses y 12 días después de esta reunión,
se ratifica lo que expone el Anciano. El sábado 19 de Septiembre
de 1998, en la página 66 del diario Clarín, hay
una nota que ocupa una carilla y media. La nota dice: “Detectan un
agujero negro en el centro de la Vía Láctea” y explica que
el descubrimiento lo hizo la astrónoma Andrea Ghez, de la Universidad
de California, apoyada por el telescopio óptico/infrarrojo más
grande del mundo, instalado en Hawaii.
Interlocutor: ¿Miedo?
Anciano de los días: Sí,
miedo. Les causa pavor el pensar en tocarse, les causa repugnancia la sola
idea de verse personalmente. Por eso se comunican por medio de visores.
Pero dichos visores están
muy perfeccionados y brindan una imagen holográfica al interlocutor.
Obviamente, estos seres no precisan
del apareamiento para procrear.
Ustedes me preguntaban antes sobre
el control de la natalidad. Hay un mundo, un poco más grande que
vuestro planeta, donde 50.000 millones de seres viven todos hacinados,
trabajando, sin preocuparse por el crecimiento espiritual. Son como aparatos
mecánicos.
Interlocutor: ¿Cómo
si no tuviesen alma?
Anciano de los días: El alma
es inherente al ser... el alma es ese ser. Pero no todos toman conciencia
de que poseen un espíritu interno. Ese planeta es un claro ejemplo
de ello.
Cada mundo tiene sus peculiaridades
y es imposible analizar la razón de las diversas costumbres.
Espero que alguna vez se pueda lograr
la unión galáctica y que cada mundo le pueda brindar al otro
la ayuda que necesite, sea espiritual, moral o técnica. Ayuda
que evite conflictos, que evite situaciones bélicas, que sirva para
que cada planeta aprenda a vivir en amor. Para que cada individuo carezca
de ese conflicto interno y pueda encontrar el sendero de Elevación.
No se necesita otra cosa para comunicarse
con el Altísimo. Además, quiero explicar algo muy importante
que ustedes ignoran: por qué se nombró al Maestro Jesús
Logos Solar de este sistema y no a otros que también estaban nominados,
como Cambión, que es una alta entidad de la 5º vibración
espiritual o como Nurbión, un espíritu tan altruista que
siempre piensa en el bienestar de los demás. Son espíritus
no conocidos por vosotros porque no encarnaron y siempre estuvieron colaborando
en los distintos planos del Error.
Tanto Cambión como Nurbión
trabajan actualmente en los planos espirituales 2 y 3, revirtiendo conflictos
en forma permanente. Pero Jesús, aparte de ser misericordioso con
sus hermanos, hizo algo más: Transmitió un mensaje de Amor
para toda la humanidad terrestre. En los planos espirituales, ese mensaje
trascendió las fronteras de vuestro mundo y muchos Maestros de otros
planetas conocieron al adalid del Amor. No puedo dejar de resaltar que
Jesús tiene un carisma especial, sumado a un espíritu de
sacrificio y nobleza que lo hacen una figura incomparable.
Eso influyó en la elección
y les ratifico que la dirección espiritual del sistema solar está
en las mejores manos.
Se puede servir por reflejo, se
puede servir por costumbre, se puede servir por obligación, se puede
servir por especulación, se puede servir por mandato, pero no todos
sirven por Amor.
El secreto es servir por Amor. Esto
es lo que enseñó el actual Logos Solar de vuestro sistema,
el Maestro Jesús.
¿Desean hacerme otra pregunta?
Benji B.: ¿Cómo
son las ciudades en su planeta?
Anciano de los días: Son
pequeños poblados, con edificaciones bajas, con muchos arbustos,
mucha vegetación. Amamos a las plantas, vivimos con las plantas.
Tenemos también lo que ustedes llaman “animales”, es decir, seres
con menor discernimiento, y vivimos con ellos en perfecta armonía.
Todavía debe haber dos o
tres razas que no conviven con nosotros. Constituyen lo que ustedes llamarían
“salvajes”. Están en las montañas. Pero cada día se
van adaptando más a nosotros. Y va a llegar un momento en que todos
los habitantes de Aní vivamos en armonía.
Eduardo R. L.: ¿Sabe usted
si en el planeta Tierra hay extraterrestres conviviendo con nosotros?
Anciano de los días: Conviven
con ustedes no menos de dos razas y están ocultas al conocimiento
público. Parece difícil de creer, pero es así.
Karina T.: Me gustaría
saber qué desarrollo artístico tienen ustedes.
Anciano de los días: Principalmente,
trabajamos con imágenes. Aunque somos morfológicamente similares
a ustedes en muchos aspectos, las imágenes que nosotros representamos
—en la Tierra ustedes las llamarían “estatuas”— son completamente
distintas.
Nos manejamos con círculos,
con curvas, en un arte de expresión que ustedes catalogarían
de incongruente. No nos especializamos tanto en la pintura, pero amamos
tanto el arte de la arcilla como de la piedra.
Esculpimos imágenes ovoides,
esféricas, con huecos donde pueden insertarse unas imágenes
con otras. Se llegan a formar hermosos objetos, siempre desde nuestro punto
de vista. Quizás ustedes verían nuestro trabajo artístico
como figuras extrañas, sin sentido.
Carlos G.: ¿Hay algún
mensaje en particular para los presentes a esta sesión?
Anciano de los días: El mensaje
no debe ser solo para determinado grupo, sino para toda la humanidad terrestre.
Pero depende de ustedes si quieren ser los responsables de difundir mis
palabras.
Quiero decirles que no tomen la
búsqueda espiritual como una meta. Traten de gozar la misma búsqueda.
Ignoren las religiones que den ofrendas
de sacrificio, pues El Absoluto no exige ninguna ofrenda.
No hagan caso de un mensaje que
condicione o que imponga dogmas. No presten atención a aquellas
palabras que hieran susceptibilidades.
Transmitan sólo aquello que
sirva para tomar conciencia de que todos somos hermanos. No debe haber
un credo que los separe, tampoco debe haber una competencia para llegar
primero a la cima de la Luz. Se valora más a aquel que resigna su
avance para tratar de ayudar al rezagado. Esto último muy pocos
lo tiene en cuenta.
Ante todo se ve todavía en
los seres humanos mucha soberbia. Se sigue midiendo al semejante por su
poder económico. Hay mucha falta de palabra y, lo que es peor, se
trata de ridiculizar a aquel que desea transmitir un mensaje espiritual.
Se que todos tienen conflictos,
pero deben ser sinceros con ustedes mismos. No hay que fingir una
armonía inexistente, tampoco ocultar el conflicto en el inconsciente.
Simplemente hay que integrarlo.
Hay otros que poseen un ego tan
grande que para alimentarlo con halagos se disfrazan de altruistas.
Algunos son dominados por la envidia
y no se dan cuenta de que esa emoción negativa los carcome por dentro.
No permitan que el ego tenga el
control de ustedes. Hagan que esa envidia se transforme en cooperación,
pero cooperen de verdad, desde el corazón.
Las dudas deben ser transformadas
en certezas. Traten de buscar cada uno su verdad dentro de sí mismos.
De esa manera, el conflicto interno desaparecerá y podrán
lograr la verdadera armonía. Tendrán al alcance de su mano
la tan ansiada Luz.
El paso a dar es sencillo... sólo
deben de dejar de pensar como protagonistas y prestar más atención
a las carencias del otro, para intentar solucionarlas.
Pero es necesario que cada uno se
sincere consigo mismo, que cada uno reconozca sus falencias y que se ponga
como meta suplir las mismas con la intención de ser mejor cada vez.
Acá no se trata de vencer
el mal, sino de transmutarlo en servicio hacia los demás.
Tampoco se crean infalibles. Recién
cuando todos estemos en comunión con el Altísimo, seremos
infalibles. Pensad que mientras tanto, aun llegando a un nivel de Maestría,
tenemos falencias, porque somos seres creados por el Increado, que
es el único infalible.
Ahora les voy a transmitir armonía
a su espíritu. Por favor, cierren los ojos.
Imaginen una esfera incandescente,
derramando luz blanco azulada sobre vuestras cabezas. Es la Luz del Altísimo,
que se derrama sobre todo su cuerpo, cubriendo sus partes externas e internas,
todos vuestros órganos. Imaginen ahora una luz dorada, la
Luz del Cristo, que los llena de gozo y los sumerge en éxtasis.
Mentalicen ahora la luz violeta, que es la Luz que les envía el
Maestro Johnakan para transmutar lo negativo que pudiera quedar de remanente.
Los tres rayos, trabajando en combinación, van a conectar su campo
de conciencia con su Yo superior, logrando una total armonía. Respiren
hondo, buscando la conexión con vuestro Yo superior, que es donde
está la verdadera sabiduría.
Todos tenemos una meta. Esa meta
es la integración con el Absoluto. Desde siempre el Absoluto está
dentro nuestro, pero como muy pocas veces nos asomamos a nuestro interior,
no lo sabemos reconocer.
Los saludo con todo mi amor y con
la esperanza de que hayan asimilado el mensaje.
Interlocutor: Muchas gracias,
Maestro, por sus palabras... ¿Quién se va a comunicar ahora?
Johnakan: Quisiera, ante todo, saludar
a mis hermanos de Luz. Para aquellos que no me conocen les explico que
soy Johnakan Ur-el, estoy en el 5º nivel de vibración espiritual
y en una vida anterior fui Juan Zebedeo, el discípulo amado y alma
gemela del Maestro Jesús.
Quiero aclarar que el amor es sobre
todo sacrificio, que el ser encarnado lamentablemente aprende mediante
el sufrimiento. Que la mayoría arrastra karmas, pero que no tomen
esos karmas como una carga, sino como una bonificación, porque son
lecciones a aprender que quedaron pendientes de vidas pasadas. No piensen
que el camino será fácil.
El amor es servicio. En una ocasión
dije: “Servir al prójimo es servir a Dios”. Pero la
visión del plano físico 1 es muy limitada.
Cuanto más elevados se encuentren,
mayores serán las pruebas. Y los exámenes muchas veces se
pagarán con lágrimas.
¡Claro que el amor es Servicio!
Pero la recompensa muchas veces es el dolor. Y no todos están preparados
para sufrir. Conozco a muchas personas que hablan de lo que darían
si tuvieran la oportunidad, pero cuando llega su momento, se echan atrás.
Y dudan, atrapados en una vergonzosa vacilación.
Porque el servicio también
es jugarse en el amor. Y si la misión es actuar con el pensamiento
puesto en los demás, no dudemos.
Pero no pensemos en dar para tener
después una recompensa, porque eso sería especular con el
Bien y sería ficticio. Tampoco esperen un premio por buena conducta.
Dios provee, siempre provee. Pero,
como he dicho en mensajes anteriores: “Dios no quiere mendigos, quiere
dadivosos”. Entonces no pidáis. Dios quiere que le den.
Algunos me preguntarán: “¿Cómo
le puedo dar a Dios?”, y yo le respondo: “¡Pues dándole a
tus semejantes!”.
—¡Pero si yo no tengo nada
para dar! Económicamente estoy quebrado.
-¿Cómo que no tienes
que dar? ¡Tienes tu tiempo, tienes tu espíritu, tienes tu
corazón para dar orientación, tienes tu calor para brindarlo!
¡Ahí le estás sirviendo al Absoluto!”
Entonces, el secreto es no dudar,
el secreto es servir incondicionalmente al Padre.
Es fácil hablar de Servicio.
Lo difícil es llevar a cabo esa obra altruista. Hay que servir hasta
las últimas consecuencias. Por eso siempre tomo el ejemplo de mi
amado Maestro Jesús, que relegaba su persona física
para dar paso a Su Palabra. Y su Espíritu trascendió
a su época.
En la poca sabiduría que
yo tenía con mis escasos dieciocho años, intenté imitar
su conducta y le serví transmitiendo su mensaje. Cuando lo vi clavado
en la Cruz, mi corazón se partía de dolor. Y me sentí
honrado cuando él, antes de desencarnar, dijo, dirigiéndose
a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”, y luego me dijo a mí:
“Ahí tienes a tu madre”. A partir de ahí, mi misión
fue cuidar de esa sublime mujer, a la que amé como a mi verdadera
madre.
Si están en función
de servicio, tienen que amar cada día más. No importan las
dudas que tengan. Si conviven con personas que tratan de desestabilizarlos,
no se involucren en una discusión que solo los conduciría
al fracaso. Su entorno no los puede hacer retroceder. Traten de conciliar
situaciones.
Busquen la armonía por sobre
todas las cosas. Eviten los rencores, pues éstos solo los lastiman
a ustedes... ¡amad!
Busquen la verdad y alcanzarán
la sabiduría.
Nélida Aguirre.: ¿Cómo
se hace para vencer los conflictos del entorno?
Johnakan: Amando y no juzgando,
evitando los roles del ego, que siempre busca protagonizar, no asumiendo
el rol de víctimas de la adversidad, ni ocupando el lugar de jueces,
sentenciando de antemano al que no piensa como uno. El ego puede ser integrado
a la conciencia total y eso se logra amando con todas las fuerzas del espíritu.
No es sencillo, pero se puede lograr.
Por último, les quiero decir
que una de las cosas que más traba al ser humano es el miedo a ser
auténticos. Si hay miedo a mostrarse tal cual son, van a dar una
imagen falsa de sí mismos. El miedo es fruto del ego, que obliga
a la persona a necesitar. Es importante que tomen conciencia de que dentro
de cada uno hay un Yo Superior, que es el espíritu en toda su pureza.
De esa manera, podrán reemplazar el miedo por el amor. Es más,
debéis tener certeza en el amor. Pero para tener certeza del amor
hay que practicarlo diariamente y hacer del Servicio una costumbre.
Pero es necesario que sepan que
el servicio puede acarrear dolor. No recibirán una gratificación
de los otros. La gratificación vendrá de vuestra propia
conciencia. Ése será el pago, el sentirse bien con
ustedes mismos.
Pienso que cada uno de ustedes va
a caer en nuevos conflictos, una y otra vez. Pero finalmente saldrán
adelante, porque su espíritu es inmortal y hará que sepan
discernir entre los triunfos pasajeros y el verdadero triunfo, que es la
Comunión con El Padre.
Los saludo con todo mi amor y recuerden
que, si bien ahora tienen la enorme responsabilidad de transmitir los mensajes
de Luz, tómenlo como una bonificación. Es el gozo de Servir.
Interlocutor: Muchas gracias,
Johnakan. No nos despediremos de ti ni de las otras entidades de
Luz, pues sabemos que siempre están con nosotros.
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